Por Selma Zavala
TW: @phoenixzelma
FB: @selmazavalaoficial
En los últimos días han aparecido cantidad de profetas que aseguran que
se aproxima un terremoto de tales magnitudes que amenazan con acabar con la
Ciudad de México y con buena parte del territorio mexicano. La mayoría de ellos
lucran con el miedo de las personas, sobre todo, después del terremoto del
pasado 19 de septiembre.
Decir que se aproxima otro terremoto equivale a que yo diga que se
aproxima una tormenta con truenos y posible granizo ¿cuándo? No sé, pero muy
seguramente pasara. Si bien esta comparación puede resultar absurda, el
predecir un sismo también lo es, y aunque actualmente se trabaja en la creación
de herramientas más sofisticadas para la detección de sismos, lo cierto es que
aún no podemos tener una fecha exacta de cuándo sucederá el próximo.
Si no podemos predecir el futuro y eso preocupa, entonces vamos a
ocuparnos del presente, del hoy y del ahora del único tiempo del que si podemos
disponer.
Es momento de despertar, de ver la otra cara de la moneda; veo a una
sociedad unida, veo a desconocidos abrazándose, veo una sociedad en donde las
clases no importan, porque el objetivo es desinteresado, es ayudar a quienes
más lo necesitan ¿Por cuánto tiempo? Eso depende de nosotros, depende que
decidamos salir de esa burbuja egoísta y voltearnos a ver.
“La humildad es como un pegamento”, así lo dijo el escritor
mexicano Doménico Cieri Estrada; y fue lo que hizo que esta
vez muchos mexicanos nos uniéramos, todos salimos de nuestra zona de confort.
No podemos cambiar lo que
pasó, pero si aprender de lo que estamos viviendo, la transformación de una
sociedad empieza en el interior de cada uno de nosotros, es decir, si cada
diamante se pule por separado, todos los diamantes brillaran en conjunto.
Los invito a reflexionar y
que no sea sólo el dolor el que nos una, que sea la humildad la que se
forje día con día y creemos el México en el que queremos vivir.



