Celebró su 28º aniversario la Escuela de Laudería del INBA

  • Una de las metas es ampliar nuestra red de vinculaciones: Alejandro Díaz
  • Con esta institución académica, la ciudad de Querétaro se precia de conservar la historia musical de la humanidad: Paulina Aguado





“Aunque la laudería mexicana se ha vuelto bastante reconocida a nivel internacional, tenemos que seguir fortaleciéndola”, señaló el director de la Escuela de Laudería del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Alejandro Díaz, durante el festejo del 28º aniversario de la institución académica el pasado fin de semana.

“Para la Escuela de Laudería del INBA, única no solo en México, sino a nivel latinoamericano, ha representado una labor enorme llegar a este nuevo aniversario, ya que uno de nuestros objetivos principales es competir a nivel internacional”. Para ello, una de sus metas es ampliar la red de vinculaciones con diversas instituciones, agregó Alejandro Díaz.

Por su parte, la directora general del Instituto Queretano de la Cultura y las Artes, Paulina Aguado, apuntó que “con la Escuela de Laudería, la ciudad de Querétaro se precia de conservar la historia musical de la humanidad y, particularmente, de nuestro país.

“Felicito al INBA, a la Escuela de Laudería y a todos aquellos quienes han aportado sus conocimientos para que la laudería siga viva en México, abriendo horizontes sonoros a las nuevas generaciones”.



A 28 años de un sueño

Después de una de las más grandes tragedias que ha vivido la Ciudad de México: los sismos de 1985, inició uno de los proyectos que ha contribuido a posicionar a México a nivel internacional: la Escuela de Laudería.

“El viaje se remonta a 1984, cuando el INBA buscaba en Europa a una persona que impartiera un curso de restauración o reparación de instrumentos para sus orquestas, como parte de una iniciativa que propuso el sindicato”, recordó en entrevista Luthfi Becker Anz, el laudero francés que hace tres décadas llegó a nuestro y planeó lo que hoy conocemos como la Escuela de Laudería.

“Me encontraron en Francia, y fue con el apoyo del gobierno francés y del INBA que vine a impartir ese curso de un mes. Sin embargo, enseñar cómo reparar instrumentos con problemas diversos en tan poco tiempo es ilusorio. Por ello surgió la idea de fundar una escuela de laudería en México”.

Para Becker Anz, este proyecto implicó dejar su país natal e iniciar un viaje a tierras desconocidas. “Al principio no me encantó la idea, porque yo tenía mis actividades en Francia. Sin embargo, en 1985, después del terremoto, el entonces subdirector general de Educación e Investigación Artísticas del INBA, Jaime Labastida, me invitó, a pesar de las dificultades, a preparar lo que hoy es esta escuela.

“Fue un año el que trabajé en la planificación de la escuela, desde 1986 hasta su inauguración en octubre de 1987. Para mí, entonces, fue complejo, pues tenía que acoplar mis ideas, las de un extranjero, con las posibilidades y realidades de México, por lo que con el tiempo el proyecto se ha modificado y perfeccionado.



“En mi país, muchos auguraban que no se materializaría, pero estamos aquí, y la escuela sigue”, consideró el laudero que continúa en contacto con la primera generación de egresados a quienes dio clases en la entonces nueva institución educativa: “Siempre estoy para ellos. Vienen a verme a mi casa para resolver problemas referentes a la laudería y personales, a veces.

“Aunque llegué con 50 años de edad a México, y desde entonces ya pasaron 30 más, esta etapa ha sido la más importante de mi vida, porque pude ser útil no solamente para mí, sino para este país que se ha convertido en mío”, finalizó.

Por otros años más

Aunque la enseñanza profesional de la laudería en México es joven en comparación con las escuelas europeas, que cuentan con más de un siglo de tradición, paulatinamente gana reconocimiento a nivel internacional, señaló en entrevista Sergio Huerta, egresado de la primera generación de lauderos.

“Es un gran orgullo ser parte de este proyecto. Durante estos 28 años he seguido en contacto con la escuela; hemos colaborado y hecho exposiciones y conferencias”, refirió, y añadió que parte de su trabajo lo realiza en San Miguel de Allende, donde se encuentra su taller, y en colaboración con los festivales internacionales de Música de Cámara y de Guitarra de la ciudad guanajuatense.

Durante el festejo por el 28º aniversario de la Escuela de Laudería del INBA fue reconocida su primera generación de egresados, integrada por Sergio Huerta, Francisco Sánchez, Pedro Cartas, Alfredo Reynosa y Marco Antonio Rubio, así como el compositor Francisco Núñez y el Cuarteto Latinoamericano por sus contribuciones al quehacer de la institución académica.