- Exposición retrospectiva con la que celebra 35 años de trayectoria artística
- La palabra límite la utilizó como concepto de trabajo, afirmó el expositor
Considerado como un artista comprometido y romántico, “porque su obra entera es una denuncia de injusticias, bajo todos sus rostros, y un llamado a una conducta socialmente consciente y responsable”, el diseñador gráfico y dibujante Carlos Aguirre celebra 35 años de trayectoria con la exposición Zona de riesgo, inaugurada en el Museo de Arte Moderno (MAM) con el apoyo del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).
En sus temas abundan la desigualdad social, la contaminación, los muertos de la guerra, las víctimas del narcotráfico y la pederastia. El artista utiliza, entre otros elementos, impresos, recortes de prensa y fotografías, así como material biológico, con el objetivo de desenmascarar los mecanismos de manipulación a través del lenguaje y la imagen.
En entrevista, el expositor aseguró que su trayectoria va siempre hacia adelante: “Siempre he tratado de hacer cambios fuertes en mi metodología para avanzar. Sabía, desde el principio, que mi carrera iba a durar más de 30 años y quería ver qué tanto podía hacer y conseguir. Experimentar, es mi lema”, dijo.
Y añadió: “En las últimas tres décadas de carrera quise reconocer, también, cuáles eran mis límites. De hecho, he utilizado mucho la palabra límite como concepto de trabajo”.
Rechazó, por otra parte, ser un artista romántico. “Me llaman así porque tengo un ideal de sociedad y creo que existe mucha injusticia”, aclaró Aguirre, quien perteneció al grupo de artistas Proceso Pentágono, que en los años 70 y 80 creó varias obras “que eran, socialmente, muy fuertes”.
Al respecto, informó, en septiembre presentará una retrospectiva de ese grupo en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo de la UNAM. José Antonio Hernández, Carlos Finck, Víctor Muñoz, Lourdes Grobet, Felipe Ehrenberg y Rowena Morales fueron los miembros de Proceso Pentágono.
Carlos Aguirre (Acapulco, 1948), afirmó que “existe un problema muy fuerte en el arte. Si tú haces un discurso político, corres el riesgo de ser panfletario. El artista tiene que seducir al público para que se acerque a tu obra, por ello digo que hay que actualizar los lenguajes artísticos para hacerlos interesantes”.
Aseguró que “el trasfondo de mis obras es social, no político. Hago denuncias a la misoginia, la pederastia, el poder; de ahí que muchas veces haya sido censurado no sólo en México sino también en Cuba y Estados Unidos. A mí, la censura me da vitalidad. Zona de riesgo no es una exposición cómoda”, enfatizó.
Comentó que sus obras se inscriben en el llamado arte conceptual. “Aunque mis creaciones son abstractas y difíciles de decodificar, por medio de los textos de sala los espectadores pueden sentir y darse cuenta del mensaje que quiero transmitir”, comentó.
Consideró que el arte conceptual brinda los elementos y los signos para que la gente pueda descifrar lo que quiere un artista. “Un artista conceptual –explicó-- no crea una obra narrativa, como se hacía en el tiempo del muralismo. El arte conceptual dio un paso más adelante. En mi caso, yo doy los signos suficientes para que el espectador saque sus propias conclusiones”, sentenció.
La directora del MAM, Sylvia Navarrete, señala que la carrera artística de Aguirre ha sido fructífera y muy vista en museos y galerías.
“Nos llama mucho la atención lo anterior porque es un precursor de la instalación y muchos colegas jóvenes se han inspirado en su obra, como Abraham Cruzvillegas y Teresa Margolles”, entre otros, aseguró la anfitriona.
En cuanto a la muestra Zona de riesgo, opina que comienza desde los años 70, cuando Carlos Aguirre explora una reflexión muy honda sobre la historia de México, concretamente la Revolución Mexicana, por medio de neo-gráficas, es decir, gráficas intervenidas con collages, diagramas, recortes de periódicos y enciclopedias, entre otros materiales.
A partir de ese momento, agrega Navarrete, los intereses artísticos de Aguirre se han propagado a otros campos y temas, por lo que se le llegó a etiquetar como “un artista comprometido y crítico con las ideologías dominantes, el poder y las manipulaciones de los medios de comunicación”.
Apunta que en la muestra también es evidente la labor de Aguirre como diseñador industrial, dibujante y pionero de la instalación. Su trabajo es, sí, una zona de riesgo, subraya.
La exposición Zona de riesgo se divide en siete núcleos, es retrospectiva, pero no cronológica ni biográfica. Estará abierta al público en el Museo de Arte Moderno hasta el 27 de septiembre del año en curso. Organiza el Instituto Nacional de Bellas Artes.



