- El músico estadunidense tocará el violín y dirigirá a la Academy of St. Martin in the Fields el sábado 6 y el lunes 8 de junio en el Palacio de Bellas Artes
- La orquesta interpretará obras de Beethoven, Mendelssohn, Prokófiev, Bruch y Mozart
“La música es mi religión”, aseguró en entrevista telefónica Joshua Bell, quien tocará el violín y dirigirá a la Academy of St. Martin in the Fields los días 6 y 8 de junio a las 19:00 y 20:00 horas, respectivamente, en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes.
El violinista y director de orquesta estadunidense afirmó que la música “es una forma de expresión que me hace sentir vivo”, por lo que “podría escribir un libro completo sobre lo que siento por ella; es belleza y el ser humano la necesita en un contexto tan caótico como el actual”.
Señaló que “en el escenario es cuando me siento más vivo que nunca, sobre todo si interpreto a grandes compositores como Beethoven, porque es parecido a estar frente a la presencia de la gran verdad”.
Agregó el violinista nacido en 1967 que la obra de Beethoven sigue siendo actual. “Nos habla de emociones universales que hoy en día sentimos tan cercanas; no nos habla de política o de otros aspectos similares, sino de la naturaleza humana, desde la belleza hasta el enojo, así como de otras emociones que las mismas palabras no nos pueden decir”, apuntó.
“Mozart, en cambio, es un músico que utiliza un lenguaje diferente, ya que su obra es más humorística y con una mayor presencia vocal. Todos los grandes compositores y escritores hablan de lo mismo, pero de manera distinta”.
Acerca de dirigir a la Academy of St. Martin in the Fields, con la cual tocó a los 18 años de edad bajo la dirección de Sir Neville Marriner, el violinista indicó que se siente muy afortunado de estar al frente de una de sus orquestas favoritas.
“Conducir a la Academy of St. Martin in the Fields es algo así como manejar un Ferrari o tocar un Stradivarius. La ventaja de esta orquesta es que puede explorar nuevos colores musicales y yo les puedo solicitar nuevas sutilezas para llegar a otros extremos. Es un gran lujo dirigir a una orquesta” de larga tradición y prestigio mundial, sostuvo el músico ecléctico.
Por otra parte, rechazó ser un rockstar de la música de concierto. “Me importa más que la gente de la calle escuche este tipo de música y que reconozca a Mozart, Beethoven y a los grandes intérpretes, como Yo-Yo Ma y Gustavo Dudamel. La popularidad de la música de concierto entre el público debe comenzar con la educación”.
Reconoció que ha cometido algunos “pecados” al profesar su religión musical. “A las composiciones de Beethoven y Mozart, dos dioses de la música, trato de hacerles justicia, pero la verdad es que nunca se puede ser tan perfecto ni tan minucioso. Hago mi mejor esfuerzo por convertirme en el mejor músico posible. Por otra parte, la esencia de la música no es interpretar perfectamente, porque no somos robots”.
Dijo que, a diferencia de otras ocasiones en las que la orquesta británica fundada en 1958 ofrece programas “más arriesgados y controversiales”, para México se optó por una selección de “éxitos internacionales”.
El sábado 8 de junio, la Academy of St. Martin in the Fields interpretará la obertura de Las bodas de Fígaro de Wolfgang Amadeus Mozart; el Concierto para violín en mi menor de Felix Mendelssohn, “referido como el más perfecto para este instrumento”, y la Sinfonía núm. 3, Heroica de Ludwig van Beethoven, “la más grandiosa y yo diría que la más importante”.
Para el lunes 8 de junio, la orquesta tocará la Sinfonía núm. 1, Clásica de Serguéi Prokófiev, elConcierto para violín núm. 1 en sol menor de Max Bruch y la Sinfonía núm. 7 de Beethoven.
Finalmente, señaló: “Me gusta tocar el violín, pero cuando dirijo a la Academy of St. Martin in the Fields me siento un mejor músico, incluso me ayuda a que interprete mejor el repertorio”.



