Marcela Chacón y el Coro de Madrigalistas del INBA en Esto es Mozart

  • Con la orquesta alemana Die Kölner Akademie
  • Bajo la dirección del maestro Michael Alexander Willens
  • Sábado 28 de marzo, 20:00 horas, Conservatorio Nacional de Música




El polifacético genio de Mozart será una vez más puesto a prueba cuando la Die Kölner Akademie, bajo la dirección de Michael Alexander Willens, participe en el Festival InternacionalEsto es Mozart, organizado por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), el sábado 28 de marzo a las 20:00 horas, en el Conservatorio Nacional de Música.

Ese día estará acompañada por la soprano mexicana Marcela Chacón y por el Coro de Madrigalistas del INBA para interpretar, en la primera parte del programa, Sonata de iglesia para órgano y cuerdas Núm. 17 en Do Mayor  KV 336Sancta María, Mater dei, gradual para coro y orquesta KV 273Ave verum corpus, motete para coro, órgano y orquesta  KV 618, yExultate Jubilate, motete para soprano, órgano y orquesta KV 165.

Luego del intermedio, se dará paso a las obras Ergo Interest-Quaere superna, para soprano, cuerdas y órgano  KV 143, y Kommet her ihr frechen Sünder,  aria de La Pasión, para soprano, cuerdas y órgano  KV 146 (317b), para concluir con la interpretación completa de la Sinfonía Núm. 41 en do mayor KV 551, Júpiter.

Como su nombre completo lo indica, la Academia Colonense. Orquesta de Ayer y de Hoy, se enfoca al repertorio musical del siglo XVII al actual. Utiliza tanto instrumentos de época como modernos y actúa al lado de solistas de reputación mundial.

Muchas de sus presentaciones han sido transmitidas en directo y grabadas para la televisión. Luego de que su primer disco de larga duración recibiera numerosos premios de revistas especializadas, grabó Forgotten Treasures, donde rescata obras y compositores desconocidos y olvidados, como Crusell, Danzi, Pichl, Vanhal, Wilms, Romberg, Neukomm, Fischer, Kunc, Jeanjean,  D'Alvimare y Steibelt.

Hace seis años la orquesta inició una tarea prometeica: grabar la totalidad de los conciertos para piano de Mozart, con el pianista Ronald Brautigam, para el sello sueco BIS.

La familia del director de esa agrupación, Michael Alexander Willens, ha estado ligada al teatro en yiddish, por lo que éste se convirtió, durante varios años, en el cantor de su sinagoga.

Posteriormente ingresaría en la Escuela de Música Juilliard de Nueva York, donde obtuvo su grado en música y una maestría, y fundaría, en la ciudad de Colonia, la Kölner Akademie, agrupación orquestal que emplea instrumentos clásicos y modernos para tocar obras barrocas y contemporáneas.

En tanto, la soprano mexicana Marcela Chacón inició sus estudios en Graz, Austria, con Eva Bartfai-Barta, y luego los seguiría con Ramón Farías y Arturo Nieto. Con la Compañía Nacional de Ópera del INBA ha participado en las obras Muerte en Venecia, de Britten; Únicamente la verdad, de Gabriela Ortiz; Carmen, de Bizet; La Bohème, de Puccini, y Manon, de Massenet.

También cantó los Réquiems de Verdi y de Mozart en Italia, y el papel de Mimí en La Bohèmeen el Rudolfinum de Praga, República Checa. En 2011 ofreció varios conciertos en Bratislava, Eslovaquia, y Perugia, Italia.

Tras cantar Carmina Burana, de Orff, en el aniversario número 35 de la Orquesta Sinfónica de Minería, Chacón hizo el papel de Musetta en La bohème con la Compañía Nacional de Ópera en el Auditorio Nacional y el Teatro de las Artes.

Respecto de la parte vocal del programa que la orquesta ofrecerá en México, cabe recordar lo que declaró en su momento la soprano alemana Irmgard Seefried: “La escuela mozartiana es una escuela difícil, pero es la mejor. Armado con esa técnica, que en realidad es mucho más que una técnica: es una concepción distinta del canto, uno puede abordar todos los compositores, incluidos los contemporáneos (…) Mozart es ligero y profundo, concreto e impalpable.”

Sobre la Sinfonía Júpiter, los expertos aseguran: “Con este homenaje imprevisto al lenguaje de los antiguos maestros, terminará con una composición que es la apoteosis del contrapunto y de la fuga, el definitivo logro de una vida instrumental, revitalizadora del más elevado y sólido pasado, con lo que ya ha sido designado como el testamento sinfónico de Mozart: el movimiento final de su última sinfonía, denominada Júpiter”.

Frente a la obra de Mozart, no queda más que repetir lo que Joseph Haydn le escribió al padre del compositor que solamente viviría 35 años: “Ante Dios y con toda mi sinceridad de hombre y de músico, os digo que vuestro hijo es el más grande compositor que conozco”.