- El escritor obtuvo el Premio Bellas Artes de Novela José Rubén Romero 2014
- Por Deidades menores, obra personal y de estructura posmoderna
Para el multifacético escritor mexicano Francisco Gerardo Haghenbeck, quien ha incursionado en la novela, el cuento y el cómic, haber obtenido el Premio Bellas Artes de Novela José Rubén Romero 2014 por su obra Deidades menoreses importante porque “por fin el mundo literario en nuestro país se abre a subgéneros que antes habían sido menospreciados, como el policiaco, el noir, la ciencia ficción y el terror”.
Sin aspavientos, afirma en entrevista: “Sí, estoy feliz por haber obtenido el premio. Es relevante desde el punto de vista de que se trata de una novela de fantasía oscura o literatura weird. Si tomamos en cuenta que el Premio Bellas Artes de Narrativa Colima para Obra Publicada 2014 lo ganó mi amigo Alberto Chimal por su libro de literatura fantástica Manda fuego, pues creo que eso comprueba que ya no hay géneros chicos en nuestro país. También habla de una apertura de las instituciones literarias, que voltean a ver con otros ojos a los diversos subgéneros. Eso me da gusto”.
El Premio Bellas Artes de Novela José Rubén Romero es convocado anualmente por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y el Gobierno del Estado de Michoacán a través de su Secretaría de Cultura.
Elegida de entre un total de 83 trabajos procedentes de todo el país, Deidades menores “es una novela que contiene diversas historias bien llevadas, convincentes”, con una “narración, por su estructura, posmoderna y que incorpora e-mails, guiones cinematográficos, notas de libros y cómics con un sentido metaficcional y contemporáneo”, asentó en el acta final el jurado, integrado por René Avilés Fabila, Raúl Casamadrid y Humberto Guzmán.
Haghenbeck, quien el año pasado recibió el Premio Bram Stoker y compitió con autores de la talla de Stephen King, considera, no obstante, difícil de catalogar Deidades menores, “pero si se tratara de darle un género, ese sería literatura weird, en el que la crítica especializada incluye a autores desde Haruki Murakami hasta Neil Gaiman”.
Por otro lado, platica el escritor, Deidades menores se trata de una historia con algunos toques muy personales, pues narra el retorno de un autor de historietas a su pueblo natal, debido a que su padre está gravemente enfermo. El personaje regresa a sus orígenes después de muchos años, pero debe enfrentarse a su pasado, a una serie de problemas y a una familia que abandonó.
Pero aún más: debe afrontar también una idea que tenía de niño, de que su pueblo estaba habitado por ciertas deidades, ciertos dioses abandonados que ya no tenían razón de ser en el mundo, como Ganesh y Kali, ancianos que permanecían en el pueblo, ya sin fuerzas para vivir.
Reconoce Haghenbeck que es una novela de “redescubrimiento”, donde se mezclan la realidad y la fantasía, pues, rememora, él nació en la Ciudad de México, se crió en Tehuacán, regresó a la capital y viajó por Europa.
Reconoce que algunos personajes tienen influencia de gente que conoció en Tehuacán, aunque buscó que Deidades menores no estuviera identificada en espacio alguno, pues toda su obra ha sido histórica, “que no hubiera una locación, que no se pudiera identificar dónde ni en qué época sucede”.
Francisco Haghenbeck es originario de la Ciudad de México (1965). Estudió arquitectura en la Universidad La Salle y se ha desempeñado como escritor de guiones para cómic, series y largometrajes. Fue coautor de historias de Crimsony Superman para DC Comics; de las novelas gráficas históricas Un mexicano en cada hijo, Alternation y Corre Democracia, corre, y de los libros infantiles Caballitos del diablo y Santo vs. los vampiros.
Con el apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes realizó una residencia artística en Austria, en 2010, y es parte del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Entre los premios a los que ha sido acreedor se encuentran el Nacional de Novela Negra Una vuelta de tuerca 2006 por Trago amargo; el Bram Stoker 2013 y el Nocte 2013 al mejor libro extranjero por El diablo me obligó, y el Gourmand Award 2013 por La libreta perdida de Frida Kahlo. Su obra ha sido traducida a más de diez idiomas, entre ellos el alemán, el inglés y el chino.



