Vicente Leñero fue homenajeado en el Palacio de Bellas Artes

  • Actores, directores, dramaturgos, promotores culturales, periodistas y un gran número de jóvenes fieles a la obra literaria y periodística de Vicente Leñero asistieron a la ceremonia
  • La primera guardia de honor estuvo a cargo del presidente del Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa; la directora general del INBA María Cristina García Cepeda, y las hijas del escritor: Isabel, Estela, Eugenia y Mariana



La primera guardia en el homenaje luctuoso al escritor Vicente Leñero estuvo a cargo del presidente del Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa; la directora general del INBA María Cristina García Cepeda, y las hijas del escritor: Isabel, Estela, Eugenia y Mariana. 

Poco después del mediodía del jueves 4 de diciembre, el Palacio de Bellas Artes recibió en su vestíbulo los restos mortales del escritor, guionista cinematográfico, dramaturgo y periodista Vicente Leñero, quien fue homenajeado por parte de familiares, amigos, compañeros y público en general.

Como pocas veces, un solo personaje es capaz de reunir a su alrededor a tan diverso grupo de personas, consternadas por el deceso del autor de obras comoLos albañiles y Los periodistas, ocurrido el miércoles 3 de diciembre en la Ciudad de México.

El Palacio de Bellas Artes se vio colmado, de las 12:00 a las 14:00 horas, por actores de teatro y cine, directores, dramaturgos, promotores culturales, periodistas y un gran número de jóvenes fieles a la obra literaria y periodística de Vicente Leñero. Todos lo recibieron con un minuto de aplausos.

Al fondo del vestíbulo se colocó una enorme cortina negra y una fotografía a color del escritor en su biblioteca, cuyas cenizas, en una urna al centro, fueron acompañadas por música de Händel, Bach, Vivaldi y Pachelbel, interpretada por el Cuarteto Coyoacán.

La primera guardia de honor estuvo a cargo del presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Rafael Tovar y de Teresa; la directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), María Cristina García Cepeda, y las hijas de Vicente Leñero: Isabel, Estela, Eugenia y Mariana.

Poco a poco, otras personalidades desfilaron ante las cenizas del escritor y periodista, como José Solé, Ignacio Solares, Enrique Singer, Luis de Tavira, Gabriel Pascal, Luisa Huertas, Alberto Estrella, Tomás Urtusástegui, Ángel Ancona, Julieta Egurrola y Arturo Beristain, entre muchos otros, además de periodistas, entre los que se encontraban Rafael Ramírez Castañeda, director del semanario Proceso y Carmen Aristegui, y compañeros académicos de Leñero, como Adolfo Castañón, Eduardo Lizalde y Felipe Garrido.

Con la presencia del secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet Chemor, el director teatral y titular de la Compañía Nacional de Teatro, Luis de Tavira, y Rafael Tovar fueron los dos únicos oradores en el homenaje. El presidente del Conaculta se refirió a Leñero como el constructor de una obra artística definida por la tenacidad y, con ello, “nos dio una lección de disciplina, de exigencia personal y de determinación plasmadas en páginas que quedan para la historia”.

Recordó que en sus inicios Leñero dejó la ingeniería para dedicarse “a la aventura del lenguaje, ese lenguaje con el que pudo inventar un mundo, crear seres posibles y señalar aquello con lo que no se está de acuerdo. Hoy agradecemos esa decisión que dio a nuestras letras una de sus voces más representativas”.

Por su parte, Luis de Tavira hizo una revisión de la vida y obra de Vicente Leñero desde la perspectiva del teatro, de la dramaturgia, “del arte como búsqueda de la libertad, que fue lo que persiguió Leñero a través de la palabra.

“En el teatro hacemos mutis cuando nos damos cuenta que se ha ido, ante el estremecimiento del vacío que deja, quien ha estado cabalmente entre nosotros. La muerte solo tiene sentido para quienes han amado apasionadamente la vida.

“Esto dice con elocuencia la plenitud del mutis con el que Vicente Leñero nos deja, en este aquí y ahora en el que la palabra se resiste ante el silencio, y es en este momento en que sabemos que no hay mayor compromiso y fe que la fe en la palabra escrita, precisamente aquí y ahora, ante la muerte de un artista de la palabra, ante el silencio de un escritor”.

De Tavira, compañero de importantes batallas teatrales de Leñero, hizo un recuento de algunas de sus obras, desde lo político y social, hasta lo artístico y literario.

El legado de Vicente Leñero –concluyó el director escénico– cobra hoy en nuestros días una vigencia imprescindible “en cuanto nos recuerda la misión de la construcción de la conciencia sobre nuestro acontecer, y sobrevuelan el legado de sus palabras y el aliento de una nueva esperanza irrenunciable, porque va enamorada del triunfo”.

Cerca de las dos de la tarde, las cenizas de Vicente Leñero fueron trasladadas por sus cuatro hijas, sus familiares, y una pléyade de artistas.

La dramaturga Estela Leñero informó al concluir la ceremonia que las cenizas de su padre estarán donde vivió siempre, en San Pedro de los Pinos, en la capital del país. Asimismo, refirió que existen algunos textos del escritor que no han sido publicados y que podrían salir a la luz.

En mi caso, como dramaturga, mi padre fue mi maestro, mi colega, mi amigo y con él aprendí a escribir teatro. Fue mi guía y mi  luz, que me abrió la posibilidad de romper las estructuras y los convencionalismos para crear, escribir y pensar, buscando mi camino propio”.

Agradeció el homenaje rendido por las instituciones de cultura del país a su padre, y señaló que ha sido un buen momento para reunirse, valorar su trabajo, hacer un recorrido por su obra y abrazar a amigos que comparten su dolor por haber tenido algún vínculo con el escritor y periodista.

A continuación,  algunas de las opiniones recogidas durante el homenaje:

“Como todas las muertes, la de Vicente Leñero es dolorosa. En el teatro y en la literatura dejó huellas indelebles muy importantes, además de que fue un gran periodista y narrador. Especialmente para la gente de teatro, su muerte es muy dolorosa, porque se va uno de los dramaturgos más importantes de la segunda mitad del siglo XX” (Enrique Singer).

“Leñero deja un hueco absolutamente imposible de llenar, porque fue un hombre que aportó mucho al teatro y a la literatura. Fue una buena persona, sencilla, que tenía el don de escuchar. Fue amigo entrañable. En la Revista de la Universidad hizo, creo yo, una de las mejores aportaciones al periodismo nacional. Sus columnas darán para un libro maravilloso. Vicente siempre estará con nosotros como maestro, como amigo, como guía y como cristiano que supo serlo de veras” (Ignacio Solares).

“Con Vicente Leñero se va un hombre de letras en el sentido pleno, cabal de la palabra, que conocía la letra en sí, en sus distintos géneros, como la novela, el periodismo, el teatro, el guion, la crónica, pero sobre todo se va alguien que, además de las letras, conocía lo que está ente estas y sus escenarios. En ese contexto yo pensaría que Vicente Leñero es testigo del pasado inmediato de las bambalinas, de los entresijos en el que se desarrolla, en un país como México, la letra.

“Desde ese punto de vista, estuvo muy comprometido desde distintas circunstancias de la cultura y de la política, pero siempre dejando en claro su acento personal, su visión particular y con una fidelidad a la palabra. Lo que nos lega Leñero es una ética de la escritura y la palabra, y una necesidad de que el escritor tenga prendida siempre ante sí la llama y el fuego de la conciencia moral y ética, por eso sus páginas siempre están teñidas de verdad” (Adolfo Castañón).

“Es una terrible pérdida la muerte de Leñero. El país necesita mentes como la de él, por su lucidez y su compromiso por las mejores causas. Era periodista, novelista, cuentista y dramaturgo realmente extraordinario. El gran homenaje es leerlo en un país que no lee” (Arturo Beristain).

“Fue mi amigo y una destacada gente de teatro. Lamento profundamente el hecho de su muerte. Su huella está en el teatro, en la literatura y la libertad de prensa, sin olvidar que fue un periodista libertario en favor de la verdad” (José Solé).

“Leñero era un autor todo terreno y una persona sencilla, honrada y con actitud crítica, lo cual quedó muy claro en todas sus obras. Él fue muy inteligente hasta para morirse. Primero se despidió de la novela, después del teatro y al final del cine” (Víctor Ugalde).

“Vicente Leñero es ejemplar por muchas razones, porque en un país de verdades a medias él fue capaz de develar hechos que disgustaban a los gobernantes. Sus reportajes con toques literarios son toda una enseñanza, no solo para los alumnos, sino también para los periodistas formados. Fue un periodista de excepción y su lealtad es una virtud poco frecuente en México” (Humberto Mussacchio).