- Soñadores de Paz en el Palacio de Bellas Artes sorprendió al público
- El Palacio es un fondo, es escenografía y quiso también ser foro: Juan Solís
De sorprendente calificó el público asistente a la última Noche de museos de 2014 en el Palacio de Bellas Artes. Desde el ingreso al recinto, colocadas estratégicamente, había decenas de grullas, elaboradas con la técnica de origami, con pensamientos escritos de Octavio Paz, para dar la bienvenida al programa titulado Soñadores de Paz.
En el marco de la exposición En esto ver aquello. Octavio Paz y el arte que se presenta en el Museo del Palacio de Bellas Artes, se realizaron diversas actividades para celebrar el quinto aniversario de Noche de Museos, entre ellas la plática El Palacio de Bellas Artes a través del cine, a cargo de Juan Solís.
La Fundación Luna Negra Experimentación Cultural (LUNEC) llevó a cabo diversas actividades, como un flashmob. Sofía Ontiveros, directora de la organización, señaló que el objetivo de su trabajo fue generar una experiencia que despertara un sentimiento de paz en estos momentos que vive el país.
“Estamos muy agradecidos con el Instituto Nacional de Bellas Artes por darnos la oportunidad de presentarnos en esta gran institución que es el Palacio de Bellas Artes, que nos impone, pero todo lo hicimos con mucha reverencia y desde el corazón”.
A las 20:00 horas se escucharon unos tenues silbidos, seguidos de susurros. Después retumbaron tambores y voces que entonaban una melodía. Los asistentes miraban a un lado y a otro, sin entender lo que ocurría, aunque muchos de ellos imitaban los sonidos.
Se trataba del flashmob mencionado, en el que participaron cerca de 40 jóvenes, entre actores, cantantes, músicos, bailarines y artistas plásticos distribuidos en pasillos y escaleras del recinto de mármol.
Las obras de teatro en pequeño formato que presentó Microteatro fueron programadas para cubrir un espacio de 15 metros cuadrados para 15 personas, con duración de 15 minutos cada una de las tres.
Omar Quintanar, director de la obra de pequeño formato Paz, señaló que el montaje imagina en qué estaría pensando Octavio Paz al recibir el Premio Nobel durante los minutos que duraron los aplausos: “Tal vez en alguna canción de Madonna, en el guacamole, pero menos en el discurso que daría”.
En Palabras de Paz, Carlos Mujica, autor y director, presentó el reencuentro de una pareja, en el que ambos hallan las palabras de la reconciliación y la paz que buscaban, pero al mismo tiempo palabras para odiarse. Por otro lado, la obra Más allá del amor aborda el tema de la muerte, que también inquietó a Octavio Paz.
Por otra parte, en su charla, el investigador Juan Solís sostuvo que, desde un inicio, Adamo Boari consideró que en el lugar de los palcos podría instalarse un proyector. Años después de terminada la Revolución Mexicana, sugirió que la proyección de películas podría generar los ingresos necesarios para concluir la construcción de lo que hubiera sido el Teatro Nacional.
Solís acompañó su plática con imágenes de la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México y presentó algunos fragmentos de películas donde aparece el Palacio de Bellas Artes como escenario de algún acto político y del funeral de Diego Rivera, y también como testigo de las marchas zapatistas, campesinas, y ciudadanas.
“El Palacio es un fondo, es escenografía, y quiso ser foro también; es además pantalla con las imágenes que se proyectan sobre su fachada”, dijo el especialista en cine.
“El Palacio de Bellas Artes es ante todo un símbolo que, cuando lo toma alguien, se vuelve una metáfora, porque siempre estará en contraste con algo; siempre ha servido para contrastar la suntuosidad de un régimen, como el porfirista, que soñó una ciudad parecida a Paris, con la realidad de una población que siempre ha querido ser moderna pero que se ha quedado en el intento.
“Somos una ciudad que sueña con la modernidad pero que no renuncia por nada a sus orígenes ancestrales. Esta es la gran contradicción, pues pareciera que el Palacio de Bellas Artes es esa encrucijada, esa metáfora que a través del cine nos recuerda nuestra condición un poco ambivalente.
“En el cine documental, el papel del Palacio aparece como fondo de las pequeñas tragedias de millones de capitalinos, pero hay que recordar que el cine también es un oficio de sombra”, concluyó.
Al final, todos los asistentes que llevaron consigo un ave de papel con las palabras escritas de Octavio Paz, la echaron al aire.



