Lo que queda de nosotros comparte puntos de vista sobre la realidad con niños y jóvenes

  • La obra escrita por Alejandro Ricaño y Sara Pinet obtuvo el Premio Bellas Artes de Obra de Teatro para Niños 2014
  • Escribir para niños y jóvenes es más difícil porque no hay que subestimarlos ni aburrirlos con historias complicadas: Ricaño



La posibilidad de conversar con la niñez y la juventud desde el teatro se halla en Lo que queda de nosotros de Alejandro Ricaño y Sara Pinet, ganadora del Premio Bellas Artes de Obra de Teatro para Niños 2014, otorgado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), y el Gobierno del Estado de Coahuila, a través de la Secretaría de Cultura de la entidad y el Patronato del Teatro Isauro Martínez.

El personaje principal de la historia es una adolescente de 15 años, quien, tras la muerte de su padre, decide romper todo tipo de lazos afectivos y abandona a su perro en la calle. Cuando al fin da tregua a su luto, se lanza a la búsqueda de su mascota. “Es una trama melancólica que invita a reflexionar sobre las consecuencias de dejar a un animal en la calle”, señaló en entrevista Ricaño.

“Son dos temas que me parecen pertinentes para públicos jóvenes que se encuentran en el proceso de formación de su carácter y de sus decisiones: la pérdida de los padres, que para un adolescente es muy fuerte, y el cuidado de los animales, pues es justo entre los diez y 20 años de edad cuando se desea tener una mascota y, sin embargo, también es la época en la que se les abandona con facilidad.

“La colaboración con Sara Pinet surgió por la simpatía que compartimos hacia los perros. Realizamos una investigación, revisamos las estadísticas de animales abandonados por año –cómo los sacrifican, cifras muy tristes– y  hablamos de ello sin que se convierta en teatro didáctico, que enseñe, sino que presente otras perspectivas sobre el problema para que el lector aprehenda, con h intermedia”.

Para Ricaño, este es uno de los premios que ha obtenido con más dificultad y después de varios intentos. “La escritura de teatro para niños es más difícil, porque no debemos subestimar al público joven, pues es perspicaz y despierto, mas no hay que enredar la obra al punto de volverla aburrida. Es complicado, y que nos reconozcan con este premio certifica de alguna forma que logramos contar una historia atractiva y compleja”.

Por su parte, una de las integrantes del jurado, Maribel Carrasco, resaltó en entrevista algunos de los motivos para haber otorgado este premio por unanimidad: “Es un trabajo propositivo, bien escrito, donde se aborda el tema de la pérdida. No intenta dar consejos ni moralejas, sino que comparte puntos de vista con los niños y jóvenes sobre la realidad de una manera entrañable y cercana a las etapas de la infancia y primera juventud”.

De acuerdo con la dramaturga, Lo que queda de nosotros “es un ejemplo muy claro de las nuevas rutas que explora la dramaturgia para niños, en las que se apuesta por nuevas estructuras y se plantea la visión de la realidad de una forma cercana y cotidiana, con temas que, “pensábamos, no podían abordarse para esta audiencia.

“Sin temor a equivocarme, puedo decir que el teatro para niños que se hace en México es de los mejores en Latinoamérica. Se logran textos inteligentes, de muy buena factura”, refirió, y agregó que el impulso que la Coordinación Nacional de Teatro del INBA otorga a las nuevas propuestas está directamente relacionado con el desarrollo de proyectos de mayor calidad.

Cabe destacar que la convocatoria para el Premio Bellas Artes de Obra de Teatro para Niños 2014 recibió 54 propuestas. Juan Carlos Quezadas y Haydeé Boetto también formaron parte del jurado.