Presentaron libros epistolares de Alfonso Reyes con la intelectualidad europea

  • Los volúmenes indagan en las relaciones del autor regiomontano con personajes de Alemania e Italia
  • Trabajos realizados por los especialistas Sergio Ugalde y Gabriel Rosenzweig



Un cierto encanto goethiano. Correspondencia alemana de Alfonso Reyes (1914-1959) de Sergio Ugalde y Alfonso Reyes y sus corresponsales italianos (1918-1959) de Gabriel Rosenzweig, dos libros que reúnen la faceta epistolar que el pensador mexicano sostuvo con la intelectualidad europea en la primera mitad del siglo XX, fueron presentados la noche del miércoles 22 de octubre en la que fue la casa del escritor regiomontano en la Ciudad de México: la Capilla Alfonsina.



En una acto organizado por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), ambos libros, editados por El Colegio de México, fueron comentados por Adolfo Castañón, Víctor Díaz y los autores, en una noche en la que el aniversario de la Constitución de Apatzingán y los sucesos de Ayotzinapa fueron recordados como temas inevitables “en este espacio de luz y concordia que es la casa de Alfonso Reyes”, dijo Adolfo Castañón al inicio de la presentación.

Respecto de Alfonso Reyes y sus corresponsales italianos (1918-1959) de Gabriel Rosenzweig, el cual reúne la correspondencia de Reyes con Guido Mazzoni, Achille Pellizzari, Mario y Dario Puccini, y Elena y Alda Croce, Castañón consideró que revela una faceta poco conocida del universo intelectual y afectivo del autor de Visión de Anáhuac.

Se refirió a las ciudades de México y Roma como urbes de letras y orígenes de grandes civilizaciones que se hermanan y reconocen, que se prestan al sueño y al presagio con cierto aire de familia. Ello se comprueba, dijo, en las cartas, casi familiares, que Reyes envío y recibió de sus corresponsales italianos.

Destacó que algunas de las 19 cartas que Reyes escribió a lo largo de 1918 a 1959, y que Gabriel Rosenzweig recopila, iniciaron de manera fortuita, como las que sostuvo con Elena Croce –una de las hijas del filósofo Benedetto Croce–, crítica literaria que lo calificó como “un escritor español refugiado en México debido a la Guerra Civil”.

En su respuesta, Reyes no solo fue cordial, sino que de ahí nació una larga amistad y las cartas respectivas, además de una gran difusión de su obra en Italia a través de la revista dirigida por Elena.

“La intensa relación de Reyes con la intelectualidad italiana –el rapto de Italia o a Italia– es rocío que humedece y da vida a estas páginas recorridas por el infatigable ciempiés de las cuestiones editoriales que cobra dimensión incomparable gracias a la arquitectura tramada por Gabriel Rosenzweig en su libro. Su sabiduría es heredada por sus antepasados y la amistad se gana porque se hereda y se hereda porque se gana”, dijo Castañón.

Por su parte, Víctor Díaz, al comentar Un cierto encanto goethiano. Correspondencia alemana de Alfonso Reyes (1914-1959) de Sergio Ugalde, recordó que el volumen reúne 17 episodios epistolares de Alfonso Reyes con diversos intelectuales alemanes, entre ellos Hermann Hagen, Hellmut Petriconi, Karl Vossler, Walter Pabst, Udo Rukser, Gisèle Freund y Rudolf Grossmann.

Pero, a diferencia con los italianos, con quienes había amistad, con los alemanes había más que nada “un interés recíproco”, y esa relación fue “profundamente trágica”, porque ocurrió en una etapa y en un país “de desastre en muchos órdenes y se nota a lo largo de todas las páginas del libro, pues reluce una realidad patética”, consideró el especialista Víctor Díaz, en referencia a los albores de la llegada de Hitler a la cancillería y del fascismo a Alemania.

Expresó que en dichas cartas se revela una gran admiración hacia Alfonso Reyes al tiempo de un gran pesar de los alemanes, no obstante que solo algunos lo manifestaron claramente, como lo hizo el hispanista Rudolf Grossmann, quien incluso estuvo en México, en la casa de Reyes. En su única carta, Grossmann le agradece el haber sido recibido en la Capilla Alfonsina y poder leer sus libros: “Me quedé convencido de que estaba en la casa de uno de los más grandes pensadores humanistas que tanto necesita el mundo para su adelanto”.

Un trato similar le confiere Werner Jaeger –autor del libro Paideia–, quien le escribe: “Usted, don Alfonso, representa el prototipo del hombre del tercer tipo de humanismo que se requiere para el mundo, en la medida que usted representa el hombre de acción pública en la política y la cultura, el historiador, el educador: todo junto de manera simultánea”.

A lo largo de las cartas de sus corresponsales alemanes, expresó Díaz, se ve cómo Reyes es el receptor de interlocutores –desde 1914 hasta 1956– que le informan de los hechos trágicos en un periodo de fines de la primera y segunda guerras mundiales.

Por su parte, Gabriel Rosenzweig hizo un relató de cómo se forjó su libro Alfonso Reyes y sus corresponsales italianos (1918-1959). Dijo que en 1989, en Madrid, durante la celebración del centenario de Alfonso Reyes “me entró curiosidad y comencé a leerlo; pronto se volvió una inspiración para mi trabajo diplomático. Visité varios archivos, entre ellos la Capilla Alfonsina, y en 2013 se dio la primera edición del libro”.

Concluyó: “Me considero privilegiado por haberme encontrado con don Alfonso, pues gracias a él he entrado más en México, y sobre todo he tenido la fortuna de relacionarme con gente tan valiosa como Adolfo Castañón y Alicia Reyes, y muchos otros amigos”.

Finalmente, Sergio Ugalde narró también la manera en la que construyó el epistolario Un cierto encanto goethiano. Correspondencia alemana de Alfonso Reyes (1914-1959). Comenzó en la Capilla Alfonsina hace más de ocho años, “cuando quería escribir sobre las relaciones de Reyes y el mundo alemán”.

Derivó, dijo, en un epistolario que resume sus cartas en 14 historias diferentes que reflejan contextos históricos y políticos, culturales e intelectuales de personajes alemanes. “Espero que el lector pueda encontrar la misma pasión que a mí me llevó a hacer este libro”, concluyó.