- La obra se presentará en la Plaza Ángel Salas del Centro Cultural del Bosque, los sábados de octubre, a las 20:00 horas
De más allá del mar llegaron Los the Ultramar, personajes latinos mestizos, producto de la globalización del mundo. Conforman una tribu posmoderna, apocalíptica, pero siguen manteniendo algunas de sus tradiciones: visten trajes modernos, de oficinista, sin embargo sus zapatos tienen el corte de huaraches; portan un guaje y una lámpara industrializada a manera de tocado en la cabeza, mientras que en la parte posterior llevan una máscara.
Así define Marcela Sánchez Mota a los personajes de Los the Ultramar, obra de danza contemporánea que dirige junto con Octavio Zeivy, y con la que ganaron el Premio Nacional de Danza INBA-UAM-UNAM 2012 para espacios no convencionales.
“Somos. Caminamos. Reímos. Somos. Vivimos. En el asfalto. Vivimos. En la ciudad. Vivimos. Con los árboles, señores. Es la vida, señores. En el asfalto con los árboles. Es la muerte. Es el luto. Es el hambre. Sufrimos. Cantamos. Bailamos. Es la muerte. Es el vacío. Es el todo. Es la masa. Es el hambre. Estamos. Somos nosotros. Somos mestizos. Los de acá. De Ultramar, venimos”, reza un texto de Marcela Sánchez Mota para que los bailarines trabajen con las emociones.
El tocado que lucen los bailarines los distingue como grupo unido en una misma situación anímica: vivir el infierno que puede ser el mundo moderno, donde deben sobrevivir, dice Sánchez Mota.
En el transcurso de la hora y cuarto que dura la pieza, los participantes pasan por distintas emociones y energías: se ríen, se burlan irónicamente de su propia situación de opresión de este mundo civilizado.
Durante su presentación en la Plaza Ángel Salas del Centro Cultural del Bosque, los sábados de octubre –a excepción del 11– a las 20:00 horas, también se hará uso del vestíbulo del Teatro de la Danza y se invitará al público a participar con los siete o nueve bailarines que aparezcan en escena.
El espectáculo es una mezcla de festividad que remite a los rituales, sin ser copia de alguno en especial. “Es algo que inventamos”, dice la directora de Foco al Aire Producciones, y señala que la música juega un papel muy importante en la obra.
“Son distintas piezas grabadas con banda de pueblo. El diseño sonoro es el resultado de una amplia investigación. Está basado en la chicha, ritmo peruano similar a la cumbia mezclado con psicodelia electrónica de los años setenta. Una parte de la música fue editada por Octavio Zeivy para generar ambientes específicos, de intriga, de algo que perturba y llama a averiguar qué sucede.
Los the Ultramar es una obra que propone rescatar la arqueología humana en varios sentidos: compartir, confrontar y establecer el diálogo de todo ser con respecto al otro, al compañero, al contrincante, al colectivo, a lo existente, a los espacios, al bosque, a la calle, al edificio.
Son seres que fusionan en sí los elementos más disímbolos en apariencia. En ellos convive lo más precario hasta la civilidad más recalcitrante. Es el hombre alienado, producto de la historia contemporánea, de la comunicación digital que convive con el sentido gregario y primitivo del sí mismo y persiste en cada uno de nosotros. Así caminan Los the Ultramar y recorren el mundo y los espacios.



