- Del 5 al 28 de septiembre en cinco recintos capitalinos tendrá lugar el Segundo Festival Internacional de Órgano
- Se utilizarán instrumentos tanto antiguos como modernos
- “La música de órgano renace y el número de estudiantes del instrumentos se incrementa”: Jesús Bernal
Los organistas de Francia, Erick Lebrun, y de Suecia, Bjorn Vevang, estarán en México para participar en el Segundo Festival Internacional de Órgano, a realizarse del 5 al 28 de septiembre, en cinco recintos de la Ciudad de México.
Desde que al hombre se le ocurrió la idea de hacer sonar dos o más tubos a la vez, el origen del órgano quedó establecido. Su evolución se remonta a las civilizaciones egipcia y griega, donde se han encontrado instrumentos rústicos.
En México el órgano tubular llega con los conquistadores españoles y su afán evangelizador, ya que ese aerófono fue decretado por el Vaticano como el único instrumento legítimo para acompañar la liturgia.
En la Nueva España empiezan a aparecer talleres de construcción de órgano en manos de indígenas dirigidos por “técnicos” españoles, y satisfacer la demanda de las iglesias.
De acuerdo con el especialista de este instrumento en el Conservatorio Nacional de Música, el maestro Jesús Bernal, existen tres estilos básicos de órgano: barroco (siglos XVII y XVIII), el cual posee un sonido “puro”, con registros que imitan otros aerófonos como las flautas. El órgano romántico, con registros similares a una orquesta, y el moderno, que recoge las cualidades acústicas de los dos primeros y con el que se puede ejecutar todo tipo de música.
En la Ciudad de México existen 80 órganos, de los cuales solo funciona la mitad y la mayoría se encuentra en iglesias y muy pocos en la sala de conciertos como el Auditorio Nacional, el Conservatorio y el Centro Nacional de las Artes.
El viernes 5 de septiembre dará inicio el Segundo Festival Internacional de Órgano en el auditorio Silvestre Revueltas del Conservatorio Nacional de Música, y en el concierto inaugural de las 19:00 horas habrá de presentarse el músico noruego Bjørn Vevang, quien interpretará el repertorio escrito para este instrumento por Pachelbel, Frank, Grieg y De Grigny.
El Anfiteatro Simón Bolívar del Antiguo Colegio de San Ildefonso será sede del segundo recital en punto de las 12:00 horas del domingo 7 de septiembre. El mexicano Agustín Mejía Vargas, colaborador frecuente de la Orquesta Sinfónica del Estado de México, hará resonar las partituras de Johann Sebastian Bach, Georg Böhm, Dietrich Buxtehude, César Franck, Louis Vierne, Jehan Alain y Maurice Duruflé.
David Soteno Jiménez, también originario de México, tomará su turno dentro del Festival en la Universidad del Claustro de Sor Juana, el viernes 12 a las 19:00 horas. El organista interpretará composiciones de Jean Pieterszoon Swelinck, Antonio de Cabezón, Giovanni de Macque, Francisco Correa de Arauxo, Heinrich Scheidemann, Joseph de Torres,Sebastián Aguilera de Heredia y Bernardo Storace.
El cuarto concierto se llevará adelante en la Iglesia Alemana del Espíritu Santo, el miércoles 17 de septiembre a las 20:00 horas, a cargo de Ofelia Gómez Castellanos, codirectora del Festival Internacional del Órgano Barroco, y cofundadora de los premios “Miguel Nassarre” y “Manuel de Sumaya”. El programa de Ofelia Gómez incluye obras de Bach, César Franck, Schumann y Buxtehude.
La Iglesia Alemana del Espíritu Santo abrirá sus puertas el domingo 21, a las 18:00 horas, a uno de los mejores ejecutantes del instrumento, Víctor Contreras, cuya pasión la ha demostrado a lo largo de su carrera con la fundación del Festival de Órgano de la Ciudad de México. El discípulo de Eric Lebrun y Víctor Urbán iniciará su recital con obras de Vivaldi y Bach y cerrar con composiciones del alemán Max Reger y el húngaro Franz Liszt.
Al músico francés Erick Lebrun, quien egresó del Conservatorio de París con los altos honores como el primer premio en la clase de órgano de Michel Chapuis, corresponderá cerrar el Festival el viernes 26 de septiembre, a las 19:00 horas, en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México. El programa incluye un repaso de las obras de Pieterszoon a Frescobaldi, de Aguilera de Heredia a Pablo Bruna, de Buxtehude a sus propias composiciones.
Los órganos que habrán de utilizarse en este Festival organizado por la coordinación Nacional de Música y Ópera del Instituto Nacional de Bellas Artes son especiales por diferentes razones. El órgano del Conservatorio Nacional de Música fue traído a México en 1967 por la compañía italiana Tamburini, a petición del profesor Jesús Estrada. Consta de 5 000 tubos en 60 registros para dar un timbre que permite alternar o mezclar sonidos.
Con dos metros de altura, el órgano del Claustro de Sor Juana es un instrumento denominado “positivo” y data del siglo XVIII. Positivo deriva de la palabra posar, y por su tamaño puede transportarse entre cuatro personas, para posarlo en otro sitio. En el pasado podían trasladarlo de capilla en capilla. La iglesia Alemana del Espíritu Santo tiene un órgano construido bajo la estética neoclásica con finas maderas, metal y piel. Su transmisión mecánica permite tocar el repertorio antiguo alemán. El Colegio de San Ildefonso tiene un órgano electrónico; sin embargo, los órganos de la Catedral Metropolita son de los más antiguos e importantes de América, tiene una octavo corta y conservan el orden especial de los teclados.
La construcción de grandes órganos, aunque mucho menor que en el periodo barroco, continúa en algunos países europeos. En México su producción es ya casi nula ante la oferta de órganos electrónicos. Sin embargo, afirmó Bernal, se trata de una imitación que nunca podrá igualar a el órgano de tubos, considerado “el rey de los instrumentos” por ser más completo. “La importancia de los festivales de órgano que se realizan a nivel mundial es para valorar el instrumento. En México tenemos un gran patrimonio que data de los siglos XVII y XVIII. El órgano más antiguo del país se encuentra en la parroquia de Meztitlán, Hidalgo.
“Otros instrumentos han sido abandonados y sustituidos por órganos electrónicos. Hay que tomar conciencia y saberlos valorar. Las primeras composiciones para el instrumento son las de Antonio Cabezón, que datan de mediados de 1500. En la época barroca sobresalen las obras de Johann Sebastian Bach, Purcell, Händel, Pachelbel; de los contemporáneos se puede mencionar al catalán Luis Jordá, quien vivió veinte años en México, a los mexicanos Ramón Noble y a Gustavo Delgado.
“La música de órgano renace hoy, remató el también presidente de Organistas de México; hay muchos festivales y conciertos, como el de Guadalajara, el Guillermo Pinto en Guanajuato, en Taxco y el de la basílica de Guadalupe, entre otros. El número de estudiantes también se incrementa todos los años, y hay diversas escuelas como el Conservatorio Nacional de Música, la Escuela Superior de Música, las de Toluca y León, entre otras, y se hace el esfuerzo de trabajar en las restauraciones”, concluyó Jesús Bernal.



