“Una mentira”, obra sobre los laberintos de lo doméstico, próximo estreno de la Compañía Nacional de Teatro

  • Escrita por Ximena Escalante, a partir de la novela original de Jennifer Clement, con dirección de Mauricio García Lozano
  • Del 5 de septiembre al 12 de octubre con funciones de jueves a domingo en la Sala Héctor Mendoza de la CNT



Una mentira, escrita por Ximena Escalante, según la novela Una historia verdadera basada en mentiras de Jennifer Clement, es para el director del montaje, Mauricio García Lozano, una obra sobre el colonialismo a partir de  una historia conocida que se repite,  relacionada con el abuso de poder y los laberintos de lo doméstico que avanza con las manecillas del reloj por la obsesividad de sus personajes, cuya poesía está en la temperatura de su alma. La obra, que será estrenada el próximo 5 de septiembre en la Sala Héctor Mendoza de la Compañía Nacional de Teatro, se integra al repertorio de esta agrupación artística como parte de su sexto ciclo en el rubro de Teatro Mexicano.

García Lozano comenta con humor el “round artístico” entre la autora de la novela y de la obra: “En la primera caída, Ximena le tumba con una quebradora a Jennifer toda la poesía, y luego con una Wilson le quita toda la estructura, que en la novela desarrolla dos historias al mismo tiempo en una sensación de vértigo  que realiza un viaje en el tiempo, once años hacia adelante y hacia atrás. Escalante  hace lo contrario, establece una estructura lineal, pero concéntrica, que hace sentir el paso del tiempo y la acumulación de heridas y huellas hasta llegar a la conclusión.”


El director de escena pondera la labor dramatúrgica de Escalante, con quien ha trabajado en más de ocho montajes, al destacar la forma en que la autora explora y encuentra lo que subyace en la apariencia de obras y personajes.

Al apropiarse de esta historia melodramática, cuyo éxito radica en lo reconocible que es para nuestro país, aunque no por eso menos crucial, García Lozano la ubica en la Ciudad de México entre  1957 y 1968, años emblemáticos entre el temblor y las Olimpiadas, con lo que consigue un distanciamiento que le da la posibilidad de una mayor cercanía con  las partículas  de humanidad de los personajes, sus intuiciones y sutilezas que otorgan  esa sabiduría específica y particular de la que muchas veces estas historias carecen  por irse directamente al amarillismo.

“Esta misma historia que se ha podido ver en el Canal de las Estrellas desde 1965, cuando te apartas del melodrama simple y la dotas de complejidad, percibes que no hay buenos ni malos y que la construcción,  las contradicciones de los personajes y la densidad de la situación en la que se encuentran, revelan un mecanismo de sobrevivencia en el que todos dependen del otro, así sea su peor adversario, lo que es muy emocionante cuando se cuenta con actores que poseen un gran nivel de profundidad al grado de llegar a la depuración.”

El director genera una síntesis en el espacio que parte de tres ejes básicos: un exterior, un umbral siempre a punto de romperse y un interior, que es la cocina donde se centra la acción.

El vestuario de Mario Marín parte de un concepto en el que el paso del tiempo origina cambios de color y texturas o estampados tanto en Leonora como en la señora O´Connor, en la que se podrá observar una especie de mímesis, como la de una serpiente que se toca la cola y, aunque los diseños remiten a los cincuenta y a los sesenta, el cambio en el orden de lo familiar, que pasa de lo informal a lo formal en la vestimenta de la servidumbre, es interesante en tanto a lo largo de los once años que transcurren al interior de esa casa,  la señora ha querido tomar el control.

La presencia sonora de tríos y boleros conocidos, así como fragmentos de emisiones de radio y televisión en la primera parte, dan paso posteriormente a la música original de Zbiegniew Paleta, que reorientó la mirada de  la propuesta escénica y pertenece al orden textural y emocional, desprovista de época pero con elementos de realidad musical, dirigidos a lo que les sucede  a los personajes en el corazón.

Una mentira  cuenta  con  la dirección de Mauricio García Lozano, escenografía de Dulce Zamarripa, vestuario de Mario Marín del Río, iluminación Ingrid SAC, música original de Zbigniew Paleta, maquillaje y peluquería de Maricela Estrada.

Interpretación del elenco estable de la Compañía Nacional de Teatro: Ana Ligia García, Mariana Giménez, Ana Ofelia Murguía, Gabriela Núñez, Andrés Weiss y la actriz invitada Olivia Lagunas.


Sinopsis
La señora O’Conner ha decidido contratar una tercera sirvienta en su casa, para que cuide a su hijo pequeño. Al llegar Leonora a la casa, una jovencita de campo educada en un convento, descubrirá un mundo completamente nuevo: su sexualidad. El Señor O’Conner toma a Leonora como su amante durante 11 años y tienen una hija, que es adoptada –mejor dicho: robada- por el matrimonio O’Conner. Cuando la niña crece lo suficiente como para no necesitar más a la incómoda nana que la cuida, Leonora es despedida de la casa. Leonora, antes de irse, busca... otra solución. Esta historia, de carácter intimista, exhibe los secretos de una casa burguesa, la vida cotidiana de tres sirvientas, el tormento de una esposa obligada a convivir con su amante, el relax de un hombre desinteresado en las minucias del hogar. Y la precocidad de una niña que descubre la mentira de su origen... antes de tiempo.