Resalta Gonzalo Gómez-Palacio importancia del arquitecto en el rescate del patrimonio

  • En conferencia en la Sala Manuel M. Ponce ofreció tres miradas a esta labor
  • Un acto de humildad, involucrarse en el trabajo de rescate arquitectónico



"Rescate de un patrimonio: tres miradas" fue el tema que expuso el arquitecto mexicano Gonzalo Gómez-Palacio ayer en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, en el marco del ciclo Arquitectura y memoria, y como parte de las actividades del 80 Aniversario del recinto de mármol.

En su exposición, el integrante de la Sociedad de Arquitectos de la Ciudad de México, de la Academia Nacional de Arquitectura y del Sistema Nacional de Creadores de Arte, expuso sus puntos de vista acerca de la importancia del trabajo del arquitecto dentro de la restauración y recuperación del patrimonio inmueble del país.

Para ello, abordó tres de sus múltiples proyectos más interesantes, según su opinión: la Profética Casa de Lectura de la ciudad de Puebla; el edificio de viviendas de la calle Donceles Núm. 64 en el Centro Histórico de la capital del país, así como la residencia conocida como Casa Blanca en la colonia San Ángel, también en la Ciudad de México.

Aficionado desde temprana edad a la observación de edificios históricos, para Gonzalo Gómez Palacio es importante que el arquitecto se introduzca en el ámbito de la restauración del patrimonio como “un acto de humildad”: se tiene que reconocer que ya hubo un arquitecto anterior y que uno hará lo mejor que se pueda dentro del juego que ha dejado planteado.

En esa dinámica, consideró, es importante proyectar resultados adecuados para cada caso. Lo relevante es lograr un manejo cuidadoso del binomio función-forma. No son conceptos separables y ninguno es más importante que el otro. Lograr el equilibrio es el gran reto.

En ese sentido, ante un público formado en su mayoría por colegas y estudiantes de arquitectura que abarrotaron el recinto, Gómez-Palacio se refirió a la enorme restauración del inmueble colonial que hoy ocupa Profética-Casa de Lectura de Puebla.

Dicho inmueble perteneció durante siglos a la iglesia hasta que en 1856 pasó a manos de particulares. A partir de los años cincuenta del siglo XX fue severamente vandalizado debido a la leyenda de que en su interior existía un tesoro. Finalmente, entre 2001 y 2003 el arquitecto Gómez-Palacio lo restauró de forma completa, lo que le mereció una mención honorifica en la VIII Bienal de Arquitectura Mexicana (2004) en la categoría Restauración de Edificios.

La segunda mirada fue para el antiguo edificio, hoy de apartamentos, de la calle Donceles Núm. 67, dentro de un amplio proyecto de restauración de inmuebles del Centro Histórico que llevó a cabo el despacho Gómez-Palacio. Con respeto al concepto original y con el fin de convertirlo en un espacio de confort y habitabilidad, el inmueble, de mil metros cuadrados, se restauró en su totalidad y ese trabajo fue reconocido con el Premio Verónica Rudge Green Prize in Urban Design, otorgado por la Graduate School of Design de la Universidad de Harvard en 1997.

La tercera mirada fue para la conocida como Casa Blanca, construcción que data del siglo XVII y considerada como el primer inmueble habitacional en levantarse en la zona de San Ángel, propiedad entonces de los condes de Oploca. Gómez-Palacio dijo que la enorme casa fue utilizada para diversos fines, inclusive como cuartel de los ejércitos de Estados Unidos y de Francia durante sus intervenciones en el siglo XIX.
Declarada en 1932 como inmueble con valor arquitectónico por el INAH, explicó el arquitecto, el objetivo de su intervención fue rescatar los elementos originales de la construcción, enaltecerla y conservar su ambiente colonial, pero con algunos elementos de la arquitectura moderna.

Para ello se reforzaron cimientos, se recuperaron espacios originales alterados, se reubicaron algunas recámaras, se elevaron techumbres, se construyó un estacionamiento subterráneo, se ampliaron patios y jardines y se agregó un espejo de agua, entre otras tareas, respetando los materiales e inclusive reutilizando los que ya tenía como algunas maderas.

Gómez-Palacio se refirió a que las labores de restauración tardaron más de tres años, entre 2011 y 2013, incluyendo cerca de nueve meses en que fueron clausurados los trabajos un día que llegaron inspectores y revisaron sin encontrar “obras”, de acuerdo con las autoridades. No obstante, dijo, se clausuró, porque de antemano, se llegó con dicha orden.

Con más de cuatro décadas de trayectoria, el arquitecto Gonzalo Gómez-Palacio expresó que su arquitectura es una respuesta de habitabilidad, que es importante lograr las condiciones óptimas de confort, pues el objetivo final es lograr una situación de serenidad.

Finalmente, consideró que cada uno de los trabajos analizados tiene su particular importancia, como el primero, lograr la máxima satisfacción de las necesidades; el segundo, el ser una obra de contenido social, y el tercero, por haber sido como “un a, b, c de la construcción”.