Pasado y futuro se conjugan en “Grita en silencio/Memoria que se borra” de Vida Yovanovich

  • La muestra se presenta en el Laboratorio Arte Alameda desde el sábado 26 de julio y hasta el 14 de septiembre
  • Paralelamente se llevarán a cabo actividades como talleres, mesas redondas y una puesta en escena



¿Qué pasa cuando la memoria se borra? ¿Qué sucede cuando se grita en silencio? Bajo estas dos interrogantes, la fotógrafa Vida Yovanovich concibió las piezas de la exposiciónGrita en silencio/Memoria que se borra, que se presenta desde el sábado 26 de julio y hasta el 14 de septiembre en el Laboratorio Arte Alameda del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

La muestra, resultado del registro que la artista realizó en un antiguo campo de concentración en Austria, integra una serie de instalaciones con fotografías, video y audio donde la artista abordó el tema de la memoria no solo como algo que remite al pasado, sino también como materia que permite tener una visión esperanzadora del futuro. “Es una exposición para ser vivida y sentida, en la que hablo de la memoria histórica, y aun cuando no podemos hacer nada con el pasado, sí podemos hacerlo con el recuerdo para crear un futuro mejor.”

A lo largo de tres meses, Vida Yovanovich se instaló en el territorio que sirvió de campo de exterminio en Mauthausen, donde a los prisioneros se les hacía trabajar de forma despiadada hasta su muerte. “Son siete instalaciones que permiten el tránsito dentro de un sentimiento. Es un proyecto que hice por mi historia familiar, pero de pronto se transformó en memoria histórica, porque al poco tiempo de estar ahí descubrí que era un campo al que se le denominó ‘el campo de los españoles’, con 16 nacionalidades representadas. Es una propuesta que responde al silencio que siempre hubo en mi casa alrededor de una historia y de un duelo muy fuerte.

“Empezó como algo personal e interior, pero continuó como una remembranza histórica. Es una exposición que la siento más hacia el futuro, como un aire de esperanza. Lo que intento a través de mi trabajo es que la memoria nos ayude a ver el porvenir de otra manera. La muestra cierra con una cita de Derrida: ‘La memoria no es una cuestión del pasado sino del futuro’.

Grita en silencio/Memoria que se borra recibe y despide a los visitantes con dos preguntas, y espero que al inicio se sorprendan y al salir se queden con una reflexión. La fotografía para mí ha sido un medio para no mantenerme indiferente y toda mi obra ha sido de cierta manera una denuncia. Nosotros en México hemos vivido un holocausto en los últimos años, y algo que descubrí en mi trabajo y que hizo que cambiará mi visión fue darme cuenta que a partir del 5 de mayo de 1945, cuando liberaron el último campo de concentración, ha habido un holocausto en promedio una vez al año. Lo importante es ver qué vamos a hacer con esa memoria hacia el futuro, porque lo seguimos repitiendo”, agregó.

Destacó su interés en que las instalaciones presentadas sean el inicio de reflexiones que a su vez generen instalaciones personales. “Es una exposición que lleva cuatro años caminando y transformándose. Es la primera muestra que hago totalmente digital y la primera donde no está presente el elemento humano. La única imagen donde se ve a un pequeño niño es totalmente diferente a las demás en cuestión de luminosidad, brillo y color. He intentado meterme en los espacios, y el tiempo permite empezar a vivir el cambio.”

Dentro de las actividades paralelas a Grita en silencio/Memoria que se borra, se llevarán a cabo charlas, mesas redondas y el simposio-taller Tecnologías de la imaginación: precariedad y registro en la imagen contemporánea, un espacio de discusión teórica sobre problemas estético-políticos del presente en América Latina y el mundo globalizado, los días 6 y 7 de agosto, a las 17:00 horas. Además, se escenificará la obra Rose, con la participación de Amanda Schmelz, y se proyectará el documental Érase una vez en Mauthausen de Sussane Ayoub.