Ernesto Bautista creó piezas ex profeso para Ex Teresa Arte Actual

  • El recinto del INBA albergará la muestra Manifiesto, primera exposición individual en México del artista y poeta salvadoreño
  • Del 16 de julio al 7 de septiembre



Los artistas tienen la oportunidad de darle a la gente algo para ayudarlos a seguir o para recordar: una obra de arte, un libro, una canción, algo que les cambie la vida, dijo en conferencia de prensa Ernesto Bautista (El Salvador, 1978), de quien por primera vez se presentará en México una exposición individual.

Ex Teresa Arte Actual es el recinto que albergará cinco piezas del joven artista salvadoreño, tres de ellas inéditas, realizadas ex profeso para el espacio del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), y las cuales podrán apreciarse del 16 de julio al 7 de septiembre en la muestra Manifiesto.

La pieza principal, Oratorio, se localiza en la nave central del ex templo, y a través de sensaciones atmosféricas y de un largo pasillo pintado en color oscuro y cerrado guiará  al visitante hasta un reclinatorio iluminado, induciéndolo no solo en el ejercicio de la reflexión, sino también en la búsqueda de sí mismo.

Al fondo de la sala se proyecta la imagen de una hoguera, en la pieza Habeas corpus.Imaginario colectivo es la siguiente instalación, donde una celda rematada con alambre de púas, que contiene huesos y ceniza, retoma símbolos sociohistóricos que aluden a elementos militares. “Son signos que llevamos y hacen referencia a lo que tenemos y somos, para elegir hacia dónde queremos ir”, aseguró el artista.

Cuadros de triplay de diversos tamaños, en los que poéticamente se dibuja un entorno estelar, integran la obra En Constelaciones. Los puntos para unir las líneas fueron realizados con balazos, que articulan lo bello y lo trágico. “Impactos de bala no son difíciles de encontrar casi en cualquier lugar”, afirmó Bautista.

En Diálogos aparece un comedor incinerado que se desmorona, mientras que en el piso se esparce una capa de carbón. Esta pieza hace alusión a la poca comunicación que existe entre las personas, aun las que integran una familia.

Edith Medina, curadora de la exposición, comentó que se trata de una serie de manifiestos que tienen conexión con lo poético, lo íntimo y lo social, y que se articulan con tópicos cotidianos que, a su vez, crean una relación personal con el espectador.

Ernesto Bautista se define a sí mismo como producto de la generación de la posguerra, por lo que su trabajo está marcado por su contexto e historia personal: “Parto de realidades inevitables y propongo una opción de reflexión.”

Después de haber realizado una estancia en China, llegó a México para crear las piezas de esta exposición, y en septiembre expondrá en el Museo de Arte de El Salvador en la muestra colectiva Diez, que integra las diez obras más importantes de la última década del arte salvadoreño. La pieza que expondrá Bautista, el artista más joven de la exhibición, será un encendedor que contiene sangre.

También está por presentar su tercer libro, Tempestad Náyade. Los dos primeros fueron La marcha de los ausentes y Puertas dormidas. Aunque señaló que por el momento dejó en pausa su quehacer literario, dijo que lo poético tiene la posibilidad de llegar más fácil a la gente.

“Hay que hacernos munditos, hay que hacer universos y constelaciones a partir de lo que a uno le toca vivir, y no es necesariamente malo”, aseveró, en referencia a la violencia que se vive en su país natal. “Latinoamérica tiene un gran carisma. Me considero afortunado en ese sentido. La gente tiene mucho qué transmitir, no solo los artistas.”