- Recibirá el premio Mujeres de Excelencia que otorga la Canadem
- Ofrecerá recital el 11 de julio en el Palacio de Bellas Artes, en el marco de su 80 Aniversario
Es un privilegio cantar, poder expresar mi corazón a través de la voz; sin embargo mi mayor privilegio es poder amar a la gente. Cuando canto y veo que mi voz conmueve a alguien, cuando veo sus lágrimas o su sonrisa, es suficiente para mí. Mis verdaderos logros son cuando los jóvenes me buscan, porque creen que les puedo enseñar algo o cuando alguno de mis colegas me felicita, sean mexicanos o extranjeros.
Integrante del grupo Solistas Cantantes de Ópera de la Coordinación Nacional de Música y Ópera del Instituto Nacional de Bellas Artes, Ana Caridad Acosta, poseedora de un timbre de voz poco común –clasificada como contralto–, será reconocida por segunda ocasión por la Cámara Nacional de la Mujer, al recibir el premio “Mujeres de excelencia”, el 17 de junio en el Casino Naval de la Secretaría de Marina. Este galardón se entrega a personalidades de los ámbitos de la política, arte y ciencia, comunicación, deporte y moda, mediante votación popular. La cantante de ópera fue elegida también en 2009 para este premio, y durante la ceremonia protocolaria interpretó el Ave María con la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de México.
“Cuando logras que se refleje tu espíritu para que sea escuchado por otro espíritu, de eso se trata este negocio, no de ser famoso ni de recibir premios; se trata de cumplir con tu misión de vida, y en ese sentido me siento muy satisfecha”, dijo la cantante de música lírica, quien posee el título otorgado por Costa Rica como “La contralto de América”.
“La artista nace y se hace arriba del escenario, dice Acosta, quien debutó en el Palacio de Bellas Artes en febrero de 1987. Recuerda que cuando tenía como seis años, iba de la mano de su madre por la otrora calle de San Juan de Letrán, y desde el pie de la torre Latinoamericana vio el colosal edificio de mármol y dijo: “mira mamá, ahí está mi casa”.
A los quince años pidió como regalo un boleto para la función de Tosca de Puccini, cuyo elenco estaba conformado por Guillermina Pérez Higareda, Alfonso Navarrete y Roberto Bañuelos. Diez años después cantó con esta triada de artistas. “El Palacio de Bellas Artes es mi casa. Esté donde esté, esa es mi casa”.
Nacida y criada en el seno de una familia de ferrocarrileros –abuelo, padre y hermanos–, ninguno de ellos esperaba que Ana Caridad se dedicara a la música. En su natal Cortázar, Guanajuato, aprendió a elaborar cajeta, quesos, dulce de ate y velas de cebo.
Evocó que a los dos años de edad, en el radio que tenía su padre, escuchó a una mujer cantar, una voz que la impactó. Años después sus hermanos se burlaban de ella, parecía que cantaba ópera. “Nací con la voz colocada, lo digo con humildad, sin soberbia. Si trataba de cantar diferente me lastimaba las cuerdas vocales.
“De niña veía las películas de Pedro Infante; el que más me impresionaba era Jorge Negrete. Gustaba de las canciones de Emilio Tuero, del tenor duranguense Néstor Chayres, Marilú, las de Consuelo Velázquez. Mi mamá cantaba las de María Grever. Para mí era una obsesión saber por qué unos tenían una voz y los demás otra”, refiere Acosta.
A la contralto guanajuatense la suerte le sonrió desde temprana edad. A los ocho años ya formaba parte de un coro en Cortázar, y a los doce, ya en la secundaria, impresionó a la inspectora de zona con su intervención en la Novena sinfonía de Beethoven. La funcionaria les dijo que ella era soprano y había estudiado con el maestro Enrique Jaso en el Conservatorio Nacional de Música, y que les iba a cantar un fragmento de la misma obra en alemán. “Fue la primera vez que escuché a una cantante en vivo” –recordó Acosta–, algo que le resultó muy impactante.
En el Colegio de Ciencias y Humanidades de la UNAM perteneció también al coro, cuyo maestro la invitó a ingresar al Conservatorio Nacional de Música. Para su audición de ingreso cantó la Barcarola de Los cuentos de Hoffman de Offenbach, obra con la que debutó en el Palacio de Bellas Artes. En el Conservatorio fue alumna de Enrique Jaso, quien descubrió el verdadero tono de voz de Aranda, contralto. “¿Entonces no sirvo para cantar?”, preguntó la joven guanajuatense a Jaso. “Tú vas a ser la Carmen de México”, acotó el maestro. La suya era una voz única.
Las palabras del maestro Jaso resultaron proféticas. Ana Caridad Acosta tiene tras de sí una larga trayectoria que le ha valido diversos reconocimientos en México y el extranjero.
Con motivo del 80 Aniversario del Palacio de Bellas Artes, el próximo 11 de julio pisará una vez más el escenario para presentar lo que califica como un “concierto histórico”, en el que estará acompañada de Silvia Rizo, María Luisa Tamez, Lourdes Ambriz, Caridad Acosta, Armando Merino, Alejandro Barrañón y Carlos Alberto Pecero.



