- El Cenidi-Danza propone crear un repositorio del arte
- Necesario documentar las actividades de la danza
- En el marco del Primer Encuentro Nacional de Danza en Guadalajara, Jalisco
Existe la imperiosa necesidad de contar con una memoria, al ser la danza algo intangible, dijo Elizabeth Cámara, directora del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de la Danza José Limón (Cenidi-Danza), durante su participación en el Primer Encuentro Nacional de Danza que vive sus últimos días de actividades en la ciudad de Guadalajara, con una ponencia titulada "Memoria histórica de la danza. Documentar para investigar".
Ante la poca cantidad de archivos existentes, el Cenidi-Danza lanzará la iniciativa de crear un repositorio del arte con los cuatro centros de información del Instituto Nacional de Bellas Artes: artes plásticas, teatro, música y danza.
En el caso de la danza -señaló Cámara-, los ballets y escuelas generan mucha información, por lo que se les pedirá registrar y documentar sus procesos a finde crear una red de documentación que permita elbarorar catálogos y bases de datos.
Esta es una manera de hacer la historia de la danza, no solo de las grandes compañías, sino de todos aquellos esfuerzos locales a nivel de clases, de creación, investigación, que se genera cada día. La danza ha crecido en los últimos años, hay muchos centros que cuentan con danza y bailarines de muy buen nivel. Por lo pronto, el Cenidi-Danza empezará a subir todos los textos escaneados de su acervo bibliográfico, así como publicaciones de pequeño formato como artículos y ensayos.
Angélica Kleen, directora de danza de la UNAM, Anadel Lynton, Margarita Tortajada y Aarón Lozano (integrantes del Cenidi-Danza), hablaron sobre la importancia de documentar la actividad dancística y contar con un registro que permita ser consultado por los interesados en la historia de la danza.
Para la investigadora Anadel Lynton, su interés por el registro documental viene de su niñez, cuando su maestra le regaló una suscripción de Dance Magazine, la cual empezó a coleccionar y a interesarse por la danza, "la documentación es un complemento para la formación del bailarín", arguyó.
A su llegada al Ballet Nacional -recuerda- todo se apilaba en cajas: programas, oficios y demás papelería. Posteriormente se creó el Archivo Mexicano de la Danza, en un intento de poner en orden esa documentación. Patricia Aulestia empezó a realizar entrevistas con coreógrafos y bailarines e indagar más sobre las obras, desde su coreografía hasta su reparto, lugares y fechas de funciones.
A su paso por el Centro Cultural del Bosque, Guillermo Arriaga continuó con la labor de armar archivos. De esos esfuerzos y trabajos meticulosos, ahora se cuenta con libros y una área de documentación.
Por su parte, Margarita Tortajada, señaló que la investigación es tan emocionante como sudar en la danza, es un proceso en el que estás inmerso al 100 por ciento en tu parte creativa, ya que demanda interés, interpretación y entrega total como al artista.
Es tan emocionante como bailar tu primer Giselle, dice la investigadora, es encontrarte con el pasado y reconstruir los hechos. Habló de las fuentes que existen, escritas, sonoras, visuales, las cuales hay que cruzar para poder llegar a la verdad.
Aarón Lozano se refirió al trabajo que realizan en el Cenidi-Danza, del que dijo vive un buen momento, ya que cuentan con gente capacitada y han avanzado mucho en la digitalización, además de que este método permite que no se deterioren los materiales.
Angélica Kleen habló desde su experiencia personal, cuando tomaba clases en su natal Monterrey, Nuevo León, recordó que acudía a clases con la primera maestra que puso una escuela de ballet en esa ciudad y que tenía un método muy particular de enseñanza.
Años después escribió en un libro ese método que le regaló a su mentora, además reunió algunos documentos que le obsequió la maestra, iniciando así la historia de la danza en Monterrey, misma que se encuentra en un libro que editó Conarte de Nuevo León, sin embargo refiere que fue un esfuerzo de muchos años para poder reconstruir esa historia.
Por eso recomienda llevar un registro que pueda servir a futuros investigadores, “no podemos saber hacia dónde vamos si no tenemos ese tipo de información”, señaló, al tiempo que indicó que ahora su interés es reconstruir la historia del Ballet de Monterrey y del Ballet de la UNAM.



