- La especialista en fotografía ofreció la charla Tiempos cruzados, el martes 22 de abril en el área de murales del Palacio de Bellas Artes
- La exposición Robert Doisneau. La belleza de lo cotidiano se presenta en el Museo del Palacio de Bellas Artes hasta el 29 de junio
Más allá de
la filosofía, el arte es el que verdaderamente expresa lo que es el hombre, tal
y como sucede con cada una de las imágenes del fotógrafo Robert Doisneau,
señaló Patricia Mendoza, quien la noche del martes pasado ofreció la charla Tiempos cruzados en el área de murales
del Palacio de Bellas Artes.
A propósito
de la exposición Robert Doisneau. La
belleza de lo cotidiano, la experta en fotografía dijo que él es el gran
fotógrafo francés de la posguerra. Reconoció que la obra de Doisneau le apasiona
profundamente, porque más que hacernos pensar en París, nos muestra en sus
imágenes a seres humanos. Doisneau creó una nueva forma de mirar y tuvo una
relación con el cine del momento: el neorrealismo italiano, apuntó la también
historiadora del arte.
Comentó que la
vida de Doisneau transcurrió como en un cuento. “Era un niño tímido que siempre
observaba lo que sucedía a su alrededor. Su mirada es la de un ser humano que
ama al ser humano, uno que no lo juzga. En sus fotografías el qué, el quién y
el dónde están en la esencia del ser humano; son las banderas de su trabajo.”
Recordó que
otros rasgos peculiares del fotógrafo francés son los textos escritos por él
mismo sobre cada imagen. “Doisneau se atrevió a construir la realidad. Construyó
un mundo y lo transformó. Sus imágenes son muy accesibles para la gente, por
eso a todos nos gusta.”
Para
Doisneau, descubrir la esencia del ser humano es el verdadero objetivo de su
cámara: “Es un libro para aprender sobre los sentimientos humanos. La suya es
una mirada de amor, a veces casi cruelmente objetiva. Sabía perfectamente
dominar su estética y su mirada, lo que lo convirtió en totalmente
contemporáneo” a sus colegas nacidos posteriormente a él, indicó.
“Doisneau va
mucho más allá de los calificativos. En sus fotografías aparece un ser humano
asombrado frente a otro ser humano”, de ahí que no se parezca a, por ejemplo,
Cartier-Bresson, ya que “no sintetiza el mundo.”
A Doisneau
hay que caracterizarlo como exponente del nuevo documentalismo, pues en él no
hay imágenes “dulces ni suaves. Es un fotógrafo de muchas profundidades que
plantea preguntas de cómo es un ser humano. No le importa la objetividad, sino
la verdad personal; de algún modo, es un revolucionario y un adepto a la
desobediencia”, concluyó Mendoza.
Al final de
la conferencia, un asistente opinó que Doisneau, más que un revolucionario, es
un apóstol de la fotografía.
Cabe
destacar que la exposición Robert
Doisneau. La belleza de lo cotidiano, que resume 44 años de actividad del
fotógrafo francés, estará abierta al público en el Museo del Palacio de Bellas
Artes hasta el 29 de junio



