“El lago de los cisnes”, con nueva producción, sigue siendo un espectáculo majestuoso: Laura Morelos

  • La 38ª temporada de El lago de los cisnes se presentará del 27 de marzo al 20 de abril en la isleta del lago menor del antiguo Bosque de Chapultepec
  • Contará con una producción inédita y renovados recursos técnicos, escenografía, vestuario y efectos especiales



La Compañía Nacional de Danza (CND) del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) presentará la 38ª temporada de El lago de los cisnes, del 27 de marzo al 20 de abril. En esta ocasión, el ballet clásico, que es bailado en un escenario natural, la isleta del lago menor del antiguo Bosque de Chapultepec, contará con una producción inédita y renovados recursos técnicos, escenografía, vestuario y efectos especiales.

“Contaremos con 5 000 luces led que correrán en un escenario de 36 metros de largo y 18 de profundidad, un majestuoso castillo que mide 16 metros de alto, una pantalla de agua de 17 x 7 metros para proyecciones, 140 nuevas piezas de vestuario y efectos especiales. Tenemos también una mejoría en el audio y acomodamos el escenario para tener mejor isóptica desde cualquier punto”, comentó en entrevista Laura Morelos, directora de la CND.

Por lo que respecta a la coreografía, destacó que la versión que ofrece la agrupación sigue basándose en la creación original de Lev Ivanov y Marius Petipa, “pero le dimos un vuelco y la estructura dramática también tiene un cambio, aunque nuestra intención es que siga siendo un espectáculo majestuoso. Teníamos mucha ilusión de presentar una sorpresa positiva para el público, para atraer a aquellas personas que lo vieron hace veinte años y querían regresar. Estamos muy emocionados; hay arreglos y efectos de sonido que nos ayudan a contar la historia”.

La idea de presentar el ballet de El lago de los cisnes en un escenario natural surgió en 1976, cuando Salvador Vázquez Araujo, entonces director de la Compañía Nacional de Danza, al pasear por el Bosque de Chapultepec miró hacia la isleta del lago menor. Los cisnes le recordaron a la música de Chaikovski e imaginó un espectáculo en el que convergiera la magia de la danza con el embrujo de la naturaleza, y el resultado no pudo ser otro: El lago de los cisnes.

Obsesionado por su visión, Vázquez Araujo invitó al maestro Felipe Segura, encargado de la coordinación coreográfica del espectáculo, para que juntos exploraran las posibilidades de representar este ballet en este espacio natural. Ambos detallaron un plan donde la belleza natural de Chapultepec constituía el marco ideal para el montaje.

La parte espectacular de esta gran producción, como la presentación del príncipe a caballo recorriendo las faldas del cerro, la llegada de la reina madre en un carruaje, el cortejo, los perros, los cisnes, los efectos pirotécnicos, las instalaciones eléctricas, el montaje de las plataformas y la iluminación, entre otros aspectos, fueron diseñados y supervisados por el propio Vázquez Araujo. A partir de ese momento un nutrido grupo de artistas y técnicos fue invitado a formar parte del proyecto.

La presentación de esta gran obra en un escenario natural mexicano recibió además la asesoría técnica y de estilo de grandes personalidades del Ballet Nacional de Cuba, como Joaquín Banegas y Fernando Alonso, además del invaluable apoyo de la maestra Nellie Happee, una de las principales coreógrafas de nuestro país.

A lo largo de casi cuatro décadas, el ballet ha sido objeto de algunas modificaciones. En 1978 se realizó una nueva producción, lo que permitió la elaboración de nuevas barcas y una mejora en el equipo de iluminación. Fue en ese entonces cuando José Solé intervino como director de escena. Los cambios que se han realizado en esta puesta han estado enfocados siempre al perfeccionamiento continuo tanto del ballet como de los recursos escenográficos, técnicos y de vestuario, que en su conjunto redundan en un espectáculo único y original.

En la memoria de El lago de los cisnes se encuentran los nombres de grandes bailarines y coreógrafos que han consagrado su talento y esfuerzo en su recreación, como Jorge Cano, quien participó en la versión original de la obra interpretando a Brenno, amigo del príncipe; Laura Echevarría, durante varias temporadas ejecutante del famoso pas de quatre, y Carlos López, quien interpretó el papel del príncipe en diversas ocasiones.

También han participado Zygmunt Szostak, José Luis Zamorano, Fernando Jones, Carlos López, Jaime Vargas, Laura Urdapilleta, Susana Benavides, Sylvie Reynaud, Elena Carter, Ann Marie D’Angelo, Josefina Méndez, Ana Cardus, Tihui Gutiérrez, Irma Morales y la propia Laura Morelos, quien aseguró que “es mágico llegar y bailar el cisne blanco, levantarte y acostarte, ver el cielo con la luna llena y las estrellas, respirar el oxígeno de los árboles que están allí. Es algo muy bello.

“Es una historia que sucede dentro de un lago y bailarlo ahí lo hace completamente especial. Tengo muchas anécdotas lindas. Hay mosquitos, ardillas en los árboles, los patos que se atraviesan alguna vez en el escenario. Hay diferencia en presentarse en un teatro cerrado y el ambiente que existe en el bosque. Es una experiencia maravillosa. Me tocó hacer corte, princesas, cuerpo de baile, cisnes, cisne blanco, cisne negro y todo hasta en una misma temporada. Conozco el ballet perfectamente y desde todos los ángulos, aunque me faltó ser el brujo.”

Por otra parte, destacó que continúa con la organización de funciones de la CND en parques, delegaciones y espacios al aire libre. “Empecé con el programa de ‘La CND en tu parque’ y estamos bailando en delegaciones. Es nuestra intención bailar en el interior de la República en espacios abiertos, donde las personas que no tienen recursos puedan conocer el trabajo de la CND.”