- Reunió a más de 20 compañías nacionales e internacionales que se presentaron desde las 11:00 horas en el CCB
- Danza, teatro de papel, de títeres y de objetos fueron las principales propuestas
Familias y grupos de jóvenes disfrutaron este fin de semana del 7º Gran Maratón de Teatro para Niños y Jóvenes, que se llevó a cabo el sábado 22 de marzo, de las 11:00 a 19:00 horas, en el Centro Cultural del Bosque (CCB).
Desde temprana hora la gente se arremolinaba para alcanzar boletos para las primeras obras del día:Paparruchas en el Teatro Julio Castillo y La caja de juguetes en el Teatro de la Danza. Más de dos mil personas acudieron a la gran fiesta del 7º Maratón.
Sin embargo, aunque muchos asistentes no alcanzaron lugar, fueron sorprendidos en la Plaza Ángel Salas por el espectáculo Pelat, que presentó el bailarín español Joan Catalá y que arrebató gritos de asombro y aplausos con su propuesta acrobática, la cual “exige la participación del espectador,” señaló en entrevista el artista.
“Es una propuesta que comparte la responsabilidad del espectáculo con el espectador. Busqué que ellos no solo hicieran un ejercicio de contemplación, sino que se entrometieran en la obra. La obra se llama Pelat porque viene de la palabra pelado; no uso escenografía, ni luces, ni música, sino la ayuda del espectador y mi propio cuerpo,” explicó.
Más de dieciséis personas tuvieron que sostener las cuatro cuerdas que mantuvieron el equilibrio del mástil de madera por el que Catalá escaló para pararse en la punta. Su vida dependió de que los participantes no aflojaran la tensión de los lazos que sostenía el palo de aproximadamente cuatro metros de alto. El éxito de su propuesta se llevó la ovación y la admiración del público que se detuvo a mirar.
Hacia el mediodía se preparaba la siguiente ronda de funciones. Ya había largas filas en las afueras de los teatros y la gente continuaba llegando al CCB. Una de las obras que se presentaron fue Post mortem, una propuesta venida desde Durango para exhibirse en la Sal Xavier Villaurrurtia.
A través de títeres de mesa, Post mortem es una historia de amor, dinero y justicia que “quiere continuar celebrando la vida después de la muerte,” señaló José Ángel Soto, autor y director de la puesta.
“Creemos que pase lo que pase sigue la parranda. El trabajo surge como un homenaje a nuestros muertos. Somos una compañía que viene del norte del país y por eso quisimos basarnos en las historias de allá, de vaqueros, muy a la western, sin perder el toque mexicano, esa alegría que nos caracteriza a pesar de que estamos frente a la muerte,” dijo Soto. La historia narró el súbito encuentro de dos calacas: un muerto confundido y una viuda acongojada, que se encuentran con un enterrador avaro.
Pasaba de la una de la tarde y la gente se preparaba para disfrutar su segunda o tercera obra del día. Hay quienes llegaron desde temprano porque sabían que “los teatros se iban a llenar rápido”, dijo Lourdes, madre de familia, quien venía acompañada de su hijo.
“Esta es la segunda vez que asistimos al maratón. El año pasado acudimos y nos encantó, por eso regresamos. Nos gusta mucho y las obras son muy buenas.”
Más de veinte propuestas teatrales, nacionales e internacionales, que integraron principalmente disciplinas como la danza, el teatro de títeres, de papel y de objetos, así como música (la Orquesta Lavadero y Pasacalle Zaikocirco), además de talleres, fueron las actividades que este año ofreció el Gran Maratón de Teatro para Niños y Jóvenes.



