- Una mezcla entre el documental y la ficción
- Cuenta con el apoyo del Instituto Mexicano de Cinematografía
Como parte de la sección Premio Mezcal del Festival Internacional de Cine en Guadalajara 2014 (FICG), Gabriela Domínguez Ruvalcaba presentó su ópera prima, el documental La danza del hipocampo.
La realizadora, con estudios en Documental Creativo por la Universidad Autónoma de Barcelona, experimenta con distintas formas narrativas que entrecruzan el ensayo, la mirada antropológica y el uso creativo del lenguaje audiovisual.
Si pudiéramos elegir siete momentos que resumieran toda nuestra vida, ¿cuáles serian?En La danza del hipocampo, Domínguez Ruvalcaba muestra fragmentos de películas familiares para encontrar las pistas que la guíen en esa búsqueda.
En entrevista, la directora compartió de cómo es qué surge la intención de llevar un poco de su propia historia a las pantallas cinematográficas. “Fue una profunda reflexión sobre el tema de la memoria lo que me causó curiosidad por los recuerdos y los archivos. Personalmente no deja de inquietarme cuáles serán los recuerdos que preservarán las nuevas generaciones ante la saturación de fotografías y videos a las que están expuestos.”
El nombre La danza del hipocampo se da a partir de dos aspectos importantes, “primero, el hipocampo, que es la parte del cerebro en la que se guardan nuestros recuerdos y tiene forma de caballito de mar y el segundo, la danza, pues los recuerdos siempre están danzando en nuestra memoria para aparecer cuando nosotros lo elijamos”, compartió la directora.
Los siete momentos que conforman esta producción fueron minuciosamente elegidos por la joven creativa, recuerdos que van desde la etapa de su vida que vivió en Chiapas, su primer beso, la boda de sus padres y el número siete que deja abierto para averiguar en un futuro cuál será.
“Hubo una elección muy grande de recuerdos, estos siete recuerdos fueron cambiando durante el proceso, teníamos que tomar en cuenta el ensamble entre lo vivido y los materiales fílmicos con los que contábamos”.
Aunque la película está basada en gran medida en la inquietud de saber más sobre la memoria y lo que elegimos o no recordar, existe una persona que también formó parte de la inspiración: “Mi tío Beto era cinéfilo de corazón, atesoraba cantidad de cámaras de cine, de video, viejas y nuevas; grababa todo lo que pasaba en la familia, gran parte de los materiales que utilizamos son de su archivo personal.”
Este proyecto cinematográfico está narrado por una voz en off que te lleva de la mano con las imágenes en pantalla, no obstante ser un documental que se apoya completamente de la narrativa logra atrapar al espectador con su discurso.
“Las películas caseras son falsas, son sólo representaciones de un instante que necesitan revivirse con la palabra, con la anécdota, con el corazón, hay que hacer conciencia y no dejar que las máquinas sean las que representen nuestro recuerdos”, concluyó Gabriela Domínguez Ruvalcaba.
Para conocer más sobre el Festival Internacional de Cine en Guadalajara y su programación visite su sitio oficial www.ficg.mx



