- Para ser competitivos hay que innovar: Karla Belinda Amezcua
Las piedras
de río de Zacatlán de las Manzanas, Puebla, detonaron la creatividad de Karla
Belinda Amezcua Márquez para elaborar el tapete denominado “Tejido infinito”,
que resultó ganador en la Séptima Bienal Nacional de Diseño, organizada por el
Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), en la categoría de diseño de telas.
Para Karla
Belinda, este es el primer reconocimiento que obtiene a nivel profesional. Una
vez ganó un segundo lugar en la escuela, comentó, y aunque ha participado en
varias exposiciones, nunca había competido en algún concurso, hasta ahora. Este
premio, además de beneficiarla económicamente, “seguramente me abrirá muchas
puertas”, afirmó.
La lana, que
adquirió en la comunidad de Gualupita, en el Estado de México –ya que, dijo, no
es fácil conseguirla antes de que la conviertan en hilo–, fue tratada por ella
misma, para obtener la textura deseada de afieltrado, proceso que consta de
varias etapas: cardar, peinar, limpiar, lavar, teñir, tratar con agua y tejer
con agujas especiales, hasta conseguir
el punto exacto para poder hacer las bolitas que semejan las piedras.
A la
pregunta de cuánto tiempo le llevó terminar el tapete, respondió sin titubear
que 30 años (su edad), ya que, afirmó, no se trata tan solo de las horas
(alrededor de 50) que le llevó realizarlo, sino que,para que surja una idea, también
influye todo el bagaje que trae tras de sí: cultura, experiencias, educación,
todo lo que se ha aprendido a lo largo de la vida.
Nacida en el
Distrito Federal, desde los 8 meses de edad se fue a vivir a Tabasco, por lo
que se considera tabasqueña. Sin embargo, la carrera de diseño la estudió en
Puebla y desde hace cinco años retornó a la Ciudad de México.
Apasionada
con su trabajo, afirmó que es responsabilidad de los diseñadores educar y
señalar el valor que tiene el diseño:“El mexicano no quiere pagar al artesano
precios justos por su trabajo, por lo que es chamba de nosotros darle valor al
objeto”, dijo Amezcua, al señalar que muchas veces sacrifican sus precios para
poder vender.
“No podemos
competir con China. La única forma de ser competitivos es innovar. El mexicano
es creativo, y ello es una buena salida que nos puede dar un buen nivel
competitivo; hacerlo con calidad e innovación.”
En su caso,
mencionó que detrás del tapete ganador de la Bienal de Diseño existe una cadena
de seres que hicieron posible que eso sucediera, desde los borregos, de quien
los cuida, de quien los alimenta y los trasquila, por lo que no nada más es el
trabajo del diseñador, sino que se trata de toda una cadena productiva que debe
apoyarse.
Karla
Belinda declaró que desde niña le gustaba crear cosas, sobre todo pintar y
hacer dibujos de sus compañeros de escuela, por lo que la necesidad de
expresarse a través del arte siempre ha estado presente en su vida, y ahora la
canaliza a través del diseño.
Y aunque ha
experimentado con varios materiales, sus favoritos son las fibras naturales y
la lana, con la que trabaja actualmente. Comentó que en Tabasco crece un lirio
acuático llamado jacinto,con el cual elaborará algunas creaciones próximamente.
Parte
importante del diseño es el material que se utiliza en él, y refiere que al
realizar un estudio sobre la lana mexicana se dio cuenta de que tenía
características diferentes a la de otros países. Incluso una maestra suya le
dijo que en México los borregos eran únicamente para hacer barbacoa. Sin
embargo, Karla Belinda descubrió que al momento de convertirla en fieltro
adquiría una textura muy parecida a la italiana, con una gran diferencia en
costo.
Tejer se ha
convertido, por el momento, en su tarea más concreta, ya que dice haber
experimentado con varias técnicas en la búsqueda de lo que le gusta y le
proporcione ingresos. Sus nuevos proyectos se encaminan al tejido de crochet,
también para hacer tapetes y otros objetos como cestas y bufandas.
Desde su
taller, ubicado en una casona de la colonia Santa María la Ribera, llamada Casa
Imelda, en la que varios artistas desarrollan sus proyectos, la diseñadora
maneja su despacho de diseño, al que los clientes acuden para que les realice
algún trabajo para sus casas u oficinas.
Allí mismo
funciona Dos Coyotes, espacio de educación en el que los sábados transmite sus
conocimientos de técnicas artesanales textiles, como el taller de fieltro, de
estampado y de tintes. Aunque estos cursos tienen un costo, la idea es buscar
apoyos para que más gente pueda acudir a tomarlos y la comunidad se vea
beneficiada.
La Banda
Design and Material es otro de sus proyectos, el cual consiste en producir y
comercializar objetos con hilos de desecho de la industria textil. Las orillas
de las telas que las fábricas tiran como basura, ella les encuentra utilidad,
tejiéndolas para elaborar tapetes, canastos y accesorios de moda. El caso es
experimentar, aseguró.
Otra faceta
es la labor que realiza con pequeños de un jardín de niños, a los que favorece
tener contacto con las texturas y los colores de las telas, además de que
estimula su creatividad y habilidad motriz.
Así es como
esta joven diseñadora no se detiene ni se pone límites. Siempre ocupada en
algún proyecto, afirmó que dentro de algunos años, tal vez, retomará la
pintura, hará grabados o alguna otra actividad que le permita expresarse y
sacar a la artista que lleva dentro.



