A pesar de que México cuenta con una
importante e invaluable colección de libros y manuscritos antiguos dedicados a
la música, lo cierto es que falta mucho por profundizar y catalogar, afirmó la
magister en musicología Bárbara Pérez Ruiz.
Al impartir la conferencia “Fuentes de
canto llano en México: un patrimonio por explorar”, en las instalaciones del Centro
Nacional de Investigación e Información Musical Carlos Chávez (Cenidim), la
experta dijo que el canto llano es un tema que hay que mirar desde dentro de la
complejidad histórica de la Nueva España.
Recordó que la llegada en esa época de
libros de música fue por distintos y diferentes
medios oficiales y no oficiales. Esto debe tomarse muy en cuenta al
momento de realizar cualquier investigación de cualquier tipo, porque se trató
de la implantación de un tradición ajena a la cultura iberoamericana, señaló.
Por ello, recomendó, es importante investigar
los tipos de fuentes de canto de los siglos XVI al XVIII, según su formato
material y su contenido litúrgico-musical, como el salterio, himnario y el
antifonario.
Otro rasgo a destacar en las
investigaciones especializadas son las fuentes impresas y manuscritas en
México, los trabajos referentes sobre fuentes de canto llano, los proyectos,
los catálogos, las bases de datos, etcétera.
Destacó que muchos de esos libros y
manuscritos se encuentran en bibliotecas privadas de Europa y de México, así como
en bibliotecas públicas de Monterrey, Texas, Indiana, Nueva York, Oxford,
Princeton y California.
Entre los libros que destacan por su
invaluable valor interno y externo se cuentan Ordinarium sacri ordinis haeremitarum Augustine episcopi, impreso
en México en 1556 y reimpreso en Madrid en 1571; Manuale sacrametorum secundum usum ecclesiae Mexicanae (1560); Miasele romanum ordinarium (1561); Psalterium chorale secundum consuetudinem
Sancti Dominici (1563), y Ceremonial
y rúbricas generales (1579).
Además están los libros Psalterium, Antiphonarium sanctorale
(1584), Antiphonarium de Tempore
(1589), Pnusio Domini incipitur
(1582), Liber in quo quatuor passiones
Christi Domini (1604), Directorium
Rituales pro cantoribus (1712) y Misa
Ghotica… (1770), entre muchas otras bellas ediciones.
Asimismo, la investigadora venezolana
señaló que se debería indagar en los archivos de las iglesias latinoamericanas,
ya que en estos lugares se encuentra mucho material inédito.
Apuntó que los archivos de catedrales,
colegiatas, conventos, iglesias parroquiales y otros fondos públicos y privados
conservan cientos de cantorales de los siglos XVI al XIX.
En este sentido, aseguró la
investigadora del Cenidim, México es poseedor de un patrimonio musical y
litúrgico invaluable dentro del ámbito hispanoamericano.



