Restauración editorial del documental de la Revolución

Aurelio de los Reyes


Se trata de una labor de arqueología cinematográfica porque el documental de la revolución se encuentra básicamente en tres colecciones, de los hermanos Alva, del ingeniero Toscano y de la Universidad Nacional 
Autónoma de México, en custodia en la Filmoteca de la UNAM. En su mayor parte se encuentra fragmentado y desarticulado porque los poseedores de las dos primeras colecciones, en su intento de hacer una síntesis fílmica sonora de la historia de la Revolución, suprimieron y tiraron los intertítulos explicativos además de cortar los largos planos propios de este documental. Los fragmentos sobrantes los unieron y mezclaron con otros fragmentos de tal manera que en un rollo se encuentran trozos de diversas películas. 

Pocas se conservaron completas aunque sin intertítulos, como la militarización de la Escuela Nacional Preparatoria, la inauguración del sanatorio del doctor Aureliano Urrutia en 1912 o la exhumación de los restos del senador Belisario Domínguez, asesinado por oponerse a la dictadura del general Victoriano Huerta.


Gracias al sentido periodístico del documental de la Revolución, a partir de los reportajes publicados por la prensa, se identificaron escenas y redactaron nuevos intertítulos, para identificar personas, lugares o completar las escenas con los comentarios en los diarios; cuando fue posible, se respetó la redacción original del intertítulo, conservado en los programas de mano en el ramo de rentas municipales del Archivo Histórico de la ciudad de México, publicados por la prensa en el anuncio de la exhibición de la película, o en la colección Toscano.


Para el viaje de Francisco I. Madero de Ciudad Juárez a la ciudad de México en junio de 1911, pedí a Raúl Emiliano Pérez Alvarado, mi ayudante de investigación, localizar los reportajes de los diarios más importantes de aquellos años: El Imparcial, El País, El Tiempo, El Diario del Hogar. El País informó que Madero autorizó que lo acompañaran solamente Luis Rendoff de El Diario del Hogar y Luis G. Malváez de El País, los reporteros de El Imparcial, El Tiempo, y de otros diarios, partieron anticipadamente en otro tren para esperar a Madero en las poblaciones por las que pasaría; otros remitidos los enviaron los corresponsales de los diarios residentes en dichas poblaciones. En aquellos dos diarios me basé principalmente para redactar intertítulos y para identificar sitios que Madero cruzó, aunque para esto último recurrí también a otros arbitrios: el análisis de la imagen permitió deslindar imágenes de las tropas de Pascual Orozco cuando se rebeló contra el gobierno de Madero en marzo de 1912; así como de los revolucionarios que esperan a Madero en la estación ferrocarrilera de San Pedro de las Colonias unidas con las imágenes de los rebeldes que afuera de la aduana de Ciudad Juárez esperan a Madero después de la caída de dicha ciudad en poder de los revolucionarios. De las estaciones de tren solamente las de Zacatecas, León y Salamanca las identificaban los letreros colocados en las mismas captados por la cámara. Para ubicar las demás estaciones e identificar las poblaciones consulté las páginas de Internet de cada una de las poblaciones; la de San Pedro de las Colonias contiene un paseo en taxi por la ciudad que culmina en la estación ferrocarrilera, la misma que captaron los camarógrafos, caracterizada por un monumento a Hidalgo en un jardín frente al edificio, lo que afirmó una intuición nacida a partir del análisis de la imagen; el contexto arquitectónico permitió ubicar a los revolucionarios colocados erróneamente como si estuvieran en Ciudad Juárez esperando a Madero a la salida de la aduana. Hube de recurrir a mapas de las vías del ferrocarril de aquellos años, conservados, por fortuna, por la Mapoteca Orozco y Berra para ver el trazo de los ferrocarriles y ubicar los empalmes de los ramales porque, al estar parcialmente dañada la vía de Ciudad Juárez a Chihuahua, Madero realizó el viaje hacia la ciudad de México por los Estados Unidos hasta Piedras Negras, en aquel entonces llamada Ciudad Porfirio Díaz. En Paredón la línea se une con la línea transversal rumbo a Gómez Palacio, y cruza por San Pedro de las Colonias, donde nació
Madero, para encontrar el ferrocarril central, procedente de Ciudad Juárez. En Torreón Madero tomó la ruta que debió seguir. Otra línea transversal paralela a aquélla, al sur, parte de Monterrey rumbo a Gómez Palacio, atraviesa Saltillo y Parras para unirse igualmente al Ferrocarril Central. Esto permitió identificar y redactar el intertítulo, apoyado por la prensa, la escena del autobús de pasajeros con una manta en la que se lee “Derrota el 3 de mayo de 1911 de los federales en Parras por las tropas maderistas. ¡Viva Madero!”. El País del lunes 5 de junio informó: “De Parras vino hasta la estación Hipólito, el jefe de las fuerzas insurrectas, don Enrique Macías, quien con doscientos hombres se levantó allí a favor del señor Madero”. Asimismo informó que, procedentes de Monterrey, llegaron en tren especial y se unieron a Madero “la señora de Madero, madre del Jefe de la revolución, las hermanas de éste, señoritas Mercedes y Ángela, sus tíos don Manuel y don José Madero, y otros varios parientes y amigos, así como el señor Bibiano Villarreal, candidato popular al gobierno del estado de Nuevo León”, lo que permitió insertar la escena en la que Madero habla al público acompañado de sus familiares, ejemplos de cómo cine y prensa se complementan.


De Fresnillo a la ciudad de México conocí las estaciones ferrocarrileras por haber viajado no una, sino múltiples veces a la ciudad de México en dicho medio de transporte, sobre todo a partir de Zacatecas. Tenía, sin embargo, dudas, por lo que recorrí las estaciones de Querétaro, Celaya, Salamanca, Silao, Irapuato y Lagos. Mi visita a Silao permitió identificar la escena de la llegada del ferrocarril del gobernador de Guanajuato acompañado de cinco mil personas para esperar a Madero; escena que mostraba a los numerosísimos campesinos, jubilosos, que acudieron a darle la bienvenida. No comprendía dicha escena porque si Madero viajaba de Norte a sur en esta escena el tren venía del sur porque el empalme de la vía procedente de la ciudad de Guanajuato se encuentra al sur de la estación Silao, de ahí la contradicción. De no haber hecho este recorrido seguramente no hubiera identificado la escena.


Este conocimiento de la geografía permitió identificar la escena del tránsito de Madero por una calle de Zacatecas al centro de dicha ciudad y el recibimiento que le dieron en Celaya, en la que le ofrecieron un banquete.


Las crónicas igualmente informaron sobre los sitios en los que Madero caminó o lo llevaron del tren al centro de ciudades en el trayecto: Piedras Negras, San Pedro de las Colonias, Torreón, Zacatecas, León, Silao y Celaya. A pesar de tener hotel reservado, por motivos de seguridad pues se temía un atentado, durmió cuatro noches en el tren, 2, 3, 4 y 5 de junio de 1911: la primera en territorio norteamericano, las siguientes adelante de Torreón, Aguascalientes y Querétaro. El día 6 hizo su entrada triunfal a la ciudad de México.


Una fotografía del Archivo General de la Nación tomada desde la azotea de una construcción permitió identificar el recorrido de Madero rumbo al centro de Piedras Negras, además de probar la presencia de dos camarógrafos: Antonio Ocañas y uno de los hermanos Alva, seguramente, quienes la escena de Madero caminando acompañado de un gran séquito y muchedumbre rumbo a dicha ciudad que ha llegado a nosotros.


Inolvidable experiencia de arqueología cinematográfica completada con el análisis del soporte: nitrato o acetato, reversible original, negativo o copias posteriores; el número de generación perceptible en las impresiones de las perforaciones laterales; año del original o de la copia mediante las marcas impresas por los fabricantes minúsculamente en los márgenes del fotograma; fotograma completo o impreso con mascarilla de sonido y por lo tanto mutilado en el margen izquierdo.