- Afirmó el musicólogo Rubén López Cano al dictar conferencia magistral
- El mundo busca hoy nuevas formas y métodos de creación e investigación
- Necesario, salir de la academia y abordar la realidad social
En el campo de la creación y de la investigación artísticas se están cambiando las formas y métodos, y se están transformando paradigmas. Aquel artista o investigador que trabajaba solo en su estudio, que esperaba ser tocado por las musas para crear, no existe más, todo ha cambiado y mucho.
Así lo aseguró el musicólogo especializado en la semiótica musical, Rubén López Cano, al participar en el Ciclo de Conferencias 2013: “Otras ópticas en investigación musical”, organizado por el Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información
Musical (CENIDIM) Carlos Chávez del Instituto Nacional de Bellas Artes.
El especialista mexicano, radicado actualmente en Barcelona, España, dijo que lo que existe ahora en el campo de la creación y de la investigación artísticas son seres comprometidos que hablan, que dialogan, que expone públicamente sus iniciativas y proyectos, que los discuten con otros colegas y, que además de generar una obra de arte, también propician un discurso, escritos, análisis críticos de su propio trabajo. Eso es lo que pasa actualmente en el mundo.
Al dictar la conferencia titulada “Investigación artística en música: problemas, métodos, nuevas propuestas”, en el Salón de Usos Múltiples del CENIDIM, en el Centro Nacional de las Artes, López Cano consideró que hoy el trabajo académico ha invadido el mundo de la creación artística y, lógicamente, ahora el creador de música o de cualquier otro género, debe tener un grado más, una maestría, un doctorado.
El gran reto –dijo-- es lograr que esos procedimientos académicos sean adecuados para el tipo de conocimiento y el trabajo creativo que hace el artista, que es distinto al trabajo académico, porque –expuso—también hoy día el problema más grave es convencer a profesores, artistas, investigadores, de que el paradigma está cambiando y que, aunque muchos de ellos quieren seguir con sus métodos tradicionales de investigación y estudio, de creación musical, es importante cambiar, renovarse, porque las necesidades que tiene hoy los jóvenes han cambiado.
El profesor de tiempo completo en la Escuela Superior de Música de Catalunya y colaborador regular como docente, investigador y asesor en diferentes instituciones y proyectos de Europa y América Latina, compartió su experiencia y subrayó que el artista o investigador quiere seguir haciendo su trabajo pero “es necesario encontrar maneras nuevas de presentarlo, de tocarlo, de investigarlo, porque en todo el mundo se está dando el fenómeno de que el público quiere cosas nuevas dentro de las artes”.
Inclusive –abundó—el público quiere cosas nuevas de los clásicos como Bach y Beethoven; quieren su música, pero renovada. Por ello la importancia y la necesidad de insistir y ahondar en nuevos modos de producción artística como lo que está pasando en Europa, Canadá y Australia, donde se ha llegado a la misma composición y a la renovación de repertorios a partir de la re-interpretación de los clásicos.
Al respecto, dijo, “me parece que para incursionar en estas nuevas formas de producción, desde luego se requiere, primero, entender el trabajo artístico no solamente como un trabajo de producción de obra, sino como un trabajo generador de conocimiento, y, segundo, tener el deseo y la convicción de compartirlo”.
“Al compartirlo –continuó-- estará propiciando que su trabajo no se agote en su propio ejercicio personal, porque también algo muy interesante, ahora tenemos una cultura que se interesa mucho por el conocimiento como espectáculo, por ejemplo, tenemos Discovery Channel, Nat Geo, conciertos, documentales, y con ello nos entretenemos pero también nos divertimos. A esos me refiero”.
El arte también puede ser así, no solamente en lo que produce sino también en cómo lo produce. Compartamos –dijo ante estudiantes, músicos e investigadores de arte-- de manera inteligente y divertida cómo trabaja el compositor, cómo se les ocurren las coreografías a los coreógrafos, cómo crea imágenes el artista plástico, cómo nace una obra de arte, etcétera. “Eso también puede ser interesante, un espectáculo digno de ser presentado al público”.
En ese sentido, cuestionó el papel de las escuelas y centros de investigación artística y opinó que, más que cumplir con su papel de formadores de artistas-investigadores, “están cumpliendo con su propia tradición, y a veces ni siquiera con la propia tarea que se les encomienda”.
Reconoció, asimismo, que hace falta también que desde el mundo académico “salgamos a la calle y abordemos la realidad, hablemos con la gente que, cierto, no nos valorara porque seamos académicos o porque tengamos investigaciones publicadas aquí o allá. No, eso no le interesa”.
Yo creo –agregó el especialista en semiótica, estética y retórica musical-- que es necesario impregnar mucho la academia de realidad. Y buscar que nuestro trabajo sea redituable socialmente, es decir, de alguna u otra manera, buscar que la gente viva mejor, y no solamente dedicarnos a engrosar nuestro currículum académico.
Consideró que el papel del artista, del creador, del investigador de las artes, debe enfocarse más, además de todo, a propiciar que la gente viva mejor, que los que investigamos o actuamos en el ámbito artístico logremos socialmente una mejor calidad de vida.
“Esta es la visión que tengo del artista en el siglo XXI: aquel trabajador, agente social que con su ingenio, su inspiración y su trabajo está colaborando a hacer de este mundo algo menos terrible de lo que es, compartiendo su obra, pero compartiendo también su manera de trabajar”.
Al comparar la investigación artística en Europa y Latinoamérica, expresó que Europa, Canadá y Australia repuntan en la innovación de sus formas y métodos. “Pero no están lejos en calidad de lo que se hace en Iberoamérica. Lo que pasa es que aquí, la manera en que se presenta y la manera como se estudia, para el común de la gente, le resulta muy aburrido. No está mal, pero es muy académico, no tiene mucha conexión con el ciudadano común”.
Destacó que en Latinoamérica no tenemos los mismos recursos, las estructuras que tienen los países desarrollados. “A cambio, tenemos un ingenio desbordante que desafortunadamente se desperdicia, es decir, no se canaliza bien, no se capitaliza; hay muchos obstáculos para el estudio y la investigación en este campo, y desafortunadamente estamos desperdiciando mucho talento, esfuerzo y trabajo”.
Hizo hincapié en que tenemos que buscar la manera de hacerlo más eficiente, porque tenemos un ingenio y talento, una relación con el mundo, con la vida, con el lenguaje, que no hay en otros países, y nuestra manera de resolver problemas se basa en creatividad e innovación que muchos colegas no sabrían que hacer cuando se enfrentan a situaciones cotidianas como lo hacemos nosotros.
Entonces ahora, con los sistemas de comunicación global podemos y debemos tender puentes de comunicación para aprender todos de todos y que se sepa también que en México estamos haciendo cosas muy interesantes, concluyó López Cano, actual investigador asociado del proyecto europeo METABODY, asesor del programa de formación de investigadores en música de Colombia, y miembro del grupo de trabajo Artistic Research in Higher Music Education de la red Polifonia (Erasmus Network for Music) de la Association Européenne des Conservatoires, Académies de Musique et Musikhochschulen (AEC).



