El Agua de vida de Escocia





En Escocia, la tierra por excelencia del whisky, lo llaman «Uisge Beatha» o «Agua de vida». Quizás porque el agua de sus ríos, filtrada a través de la turba, tiene tonalidades que oscilan entre el dorado y el rojizo. Durante siglos, en destilerías pequeñas y grandes repartidas por todo el territorio pero en especial por las Highlands se ha elaborado con mimo y atención una de las bebidas más preciadas en todo el mundo.

Hablar de whisky escocés es hablar de malta, de tonos ocres, de sabor a cereal tostado y azúcar, de años de pasión por un oficio y amor por una tierra de mil matices y siempre bañada por la lluvia.

Las singularidades del single malt, una variedad que empezó a consumirse recién en los años 60 del siglo pasado, revela los secretos de un buen aroma y explicamos cómo disfrutarlo en todo su esplendor.

En Escocia unas 100 destilerias elaboran los preciados single malts, es decir, esos whiskies exclusivos de cada destilería de una sola malta o grano ( cebada) junto con agua, levadura y el poder irresistible del añejamiento en la barrica.

Una de estas destilerías es la casa William Grant and sons, su fundador un empleado contable, inició este negocio en 1887 y sumó con el correr de los años a cinco generaciones de su familia. Familia que aún maneja esta destilería ubicada en el mismo lugar que eligiera su fundador: el Valle del Ciervo, tal el significado de Glenfiddich en gaélico escocés. Pasaron 132 años y hoy este whisky de una malta puede vanagloriarse de ser el más premiado y vendido en el mundo. El 35% del mercado de este tipo de destilado es abastecido por la familia Grant con su marca estrella en 180 países.

Hay teorías sobre cómo comportarse a la hora de beber un single malt que ha sido destilado en un recipiente de cobre puro, pero el embajador de Glenfiddich comenta que la mejor forma de consumirlo es como a ti te guste, punto final.


SU PROCESO

Como todo destilado, al salir del alambique queda por resolver el problema del aroma, y es por esto que se lo coloca en barricas de roble americano donde se ha guardado jerez, ron y hasta bourbon. El 70% del aroma de un buen whisky depende de las barricas que se han utilizado es decir, que ese aroma a manzana, pera, crema de vainilla y flores frescas, tan característico, sumado a una presencia en el paladar de miel, algo de chocolate, café y una insinuación de humo de leña, provienen en su mayor parte de las seleccionadas barricas, hasta el color cobre que lo caracteriza se debe a la correcta elección de las barricas.

Nos dimos a la tarea de catar 3 variantes de Glenfiddich El Single Malt más reconocido por los expertos en Whisky.

Glenfiddich 12 años: es el single malt más vendido del mundo. Es afrutado pero no empalagoso se lleva muy bien con hielo como aperitivo después de comer o para un after office.

Glenfiddich 15 años: sube en intensidad, ganando también algo de dulzura (más frutos secos), pero de vuelta, sin empalagar, y un toque especiado que refresca. Se hace mediante un sistema especial, inspirado en la solera.

Glenfiddich 18 años: más serio, más maduro, con peso de los aceites de la madera, resiste todo y no se olvida. Este whisky se ganó medalla de oro, y se recomienda beberlo junto con carnes o pescados ahumados, con algunos toques picantes, pero no hay dudas que va de maravillas con todo ese mundo estereotipado y aún así tan hermoso de los puros y los habanos.