Carlos Flores Marini habló de la arquitectura del Paseo de la Reforma

  • La conferencia cerró el ciclo Arquitectura: memoria y futuro en el Palacio de Bellas Artes, el jueves 11 de diciembre



En el trayecto del Castillo de Chapultepec al Palacio de Bellas Artes se encuentran edificios y monumentos icónicos en la Ciudad de México. De ellos habló el arquitecto Carlos Flores Marini en su conferencia Del Castillo al Palacio, una visión hacia el siglo XXI, el jueves 11 de diciembre en la Sala Adamo Boari del recinto de mármol.

Con esta sesión concluyó el ciclo Arquitectura: memoria y futuro, organizado por la Dirección de Arquitectura y Conservación del Patrimonio Artístico Inmueble –a cargo de Dolores Martínez Orralde– del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), y que a lo largo de 2014 contó con la presencia de destacados arquitectos e investigadores en el Palacio de Bellas Artes.

El proceso evolutivo del Paseo de la Reforma fue el tema abordado por el arquitecto Flores Marini, quien se definió como reportero gráfico permanente, ya que ha registrado desde hace años dicho crecimiento.


Flores Marini se remontó hasta la época de Nezahualcóyotl, cuando el gobernante pasaba largas temporadas en su residencia de Chapultepec. Continuó con la etapa de consolidación del Castillo de Chapultepec, construido durante el virreinato, y al cual se le dio varios usos y ha tenido diversas modificaciones a lo largo de su existencia.

Cabe recordar que uno de sus habitantes fue el emperador Maximiliano de Habsburgo, quien mandó traer a un arquitecto austriaco para su remodelación.

Al cruzar la puerta de los leones del Bosque de Chapultepec se encuentra la Estela de Luz, y el recorrido del arquitecto continuó hacia la Fuente de la Diana Cazadora. Narró la anécdota de cómo fue realizada por Fernando Olaguíbel y Vicente Mendiola, a quienes el presidente Ávila Camacho encomendó realizar un monumento conmemorativo no bélico. La razón por la que el nombre de la modelo, Helvia Martínez, permaneció en secreto durante tantos años, fue porque al momento de posar solo contaba con 16 años de edad, rememoró.

Otras esculturas que son referente de la importante avenida son las de Cristóbal Colón y Cuauhtémoc. De esta última contó que, “se dice”, en su brazo visible se esconden algunas cartas amorosas que el escultor Miguel Noreña escribió a su amante.

Del Ángel de la Independencia refirió que se trata de una copia de una escultura de Burdeos, Francia. La glorieta de la palma es otro de los símbolos del Paseo de la Reforma. “Nadie sabe cómo fue que llegó allí y nadie se atreve a quitarla”.

En el camino hacia el Palacio de Bellas Artes se localiza el edificio de la Lotería Nacional, el cual, dijo, fue remodelado por un arquitecto “de apellido Malo” después de los sismos de 1985 y “lo transformó para mal. Afortunadamente, Vicente Mendiola y otros arquitectos –entre ellos el propio Carlos Flores Marini– le devolvieron su estilo original. Ese es un ejemplo de restitución”.

No podía faltar la referencia a los desaparecidos hoteles Regis y Del Prado, ya en avenida Juárez, y el pleito que hubo entre Carlos Obregón Santacilia y Mario Pani por la adjudicación de los proyectos.

A la Alameda Central la calificó como un sitio de intercambio entre la ciudadanía, sin dejar de mencionar el Hemiciclo a Juárez. Asimismo, celebró la reciente recuperación del parque y dijo que la cruzada estará completa cuando se recuperen las pérgolas.

El arquitecto Flores Marini es especialista en conservación y restauración del patrimonio monumental, tanto en México como en otros países de América Latina. Ocupó la jefatura de Monumentos Coloniales del Instituto Nacional de Antropología e Historia y formó parte del comité de redacción de la Carta Internacional para la Conservación y Restauración de Monumentos y Sitios, conocida como Carta de Venecia.

Por su labor, el sábado 13 de diciembre le será entregado el Premio Federico Sescosse, otorgado por el Comité Nacional Mexicano del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, organismo de la UNESCO.