Mi mejor novela siempre es la que estoy escribiendo: Almudena Grandes

  • La autora española entabló una charla con su colega Cristina Pacheco, dentro del ciclo Una habitación propia que organiza el INBA




“Cada vez que termino una novela necesito someterme a una terapia, dejar pasar tiempo, porque sigo viviendo con los personajes por mucho tiempo después. No entiendo a quienes acaban de escribir un libro e inmediatamente continúan con otro. Yo no, yo sigo con mis personajes, y es más fácil que ellos me dejen a que yo los deje”.

Así lo aseguró Almudena Grandes en la charla que entabló con su colega Cristina Pacheco –y el numeroso público que se dio cita–, la noche del martes 28 de octubre en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, dentro del ciclo Una habitación propia que organiza el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

Fiel a la temática del libro de Virginia Woolf que da nombre al ciclo literario, en el sentido de reflexionar acerca de las mujeres y su libertad, sus paradigmas culturales y la creación artística, la charla comenzó con el tema de la más reciente novela de Almudena Grandes, Las tres bodas de Manolita: la historia de una joven de 18 años cuyos padres fueron encerrados en la cárcel durante la Guerra Civil española.

Al presentar a la autora de Las edades de Lulú, Cristina Pacheco comentó: “Seguramente todos hemos leído alguno de sus libros, o de sus artículos en el diario El País. Yo creo que todos tenemos cierto amor especial por esta mujer.

“Yo, por ejemplo, la admiro no solamente como escritora, sino también la respeto por su capacidad de buscar y decir la verdad; por su honestidad y por ser muy buena ciudadana. Es decir, sabe criticar y cumplir con sus obligaciones”.

Almudena Grandes comentó entonces que Las tres bodas de Manolita es la tercera novela de una serie de seis en la que indaga y profundiza en la dictadura franquista. Una de ellas, Inés y la alegría, recibió en México los premios Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska y Sor Juana Inés de la Cruz.

“Se trata de seis historias que abordan el tema de la guerrilla desde el punto de vista no de los derrotados, sino de los resistentes, de los que perdieron a fin de cuentas pero que dijeron no. Fueron vencidos pero no derrotados, porque los españoles de hoy somos el triunfo de los republicanos, y de la dictadura no queda nada”.

Hizo énfasis en que su nueva novela aborda la visión de los que resistieron, de “aquellas personas pequeñas, insignificantes, como Manolita, que sufrieron aún más el periodo de la posguerra, porque llegó la victoria, pero no la paz, como sí sucedió en otros países europeos”.

Dijo que Las tres bodas de Manolita es una novela de los años del hambre –la década de los cuarenta–, en especial en Madrid, que fue más castigada por el franquismo por ser una ciudad rebelde. Manolita, reiteró, es un personaje real que un día se le apareció a la escritora para contarle su historia, con el afán de que la diera a conocer.

La autora de Malena es un nombre de tango subrayó que Manolita –una joven mujer a la que llamaban Señorita conmigo no contéis– es ejemplo de resistencia, porque, después de  ser una mujer insignificante, al entrar en contacto con otras mujeres que visitaban a sus parientes en la cárcel “adquirió una conciencia y un aprecio de sí misma que la cambió para siempre y que la convirtió en una persona en la que sí se podía contar; porque se atrevió a sonreír y a hablar, contrario a aquellas mujeres sumisas y reprimidas que guardaron silencio”.

A pregunta expresa, Almudena Grandes confió que no tiene un libro favorito de todos los que ha escrito: “Es difícil decidir, porque todas la novelas representan años de mi vida. Podría contar mi vida por las novelas que he hecho, y con todas tengo una relación especial, por una u otra razón.

“La primera, Las edades de Lulú, me regaló la vida que yo quería vivir, la de escritora. Tuve la suerte de escribir una novela que tuvo tanto éxito que me jubiló a los 28 años, por eso siempre le estaré agradecida. Y por ejemplo, mi tercera novela,Malena es un nombre de tango, fue la que me convirtió en escritora de verdad, la que me consagró y me dio la certeza de que yo era una escritora.

“Luego, Los aires difíciles fue una novela decisiva, porque dispuso el rumbo de mi futuro y me ganó lectores, y a partir de Inés y la alegría tuve la seguridad de que escribir era mi pasión. Creo que la mejor novela es la que se está escribiendo. Siempre pensamos que la mejor es la que viene, porque, ¿para qué escribir la peor?, mejor ya ni nos molestamos…”.

En ese sentido, informó que actualmente trabaja en la que se titulará Los pacientes de la ortografía, la cual, afirmó, no se parecerá a ninguna anterior. “Será una novela de espías, un thriller político, una historia desconocida, pero muy fascinante. En Madrid, entre 1945 y 1954, operó una red dirigida por una mujer llamada Clara Stoffer que se dedicó a ayudar a los criminales de Europa a llegar a Argentina. Les gestionaba documentación falsa, permisos de trabajo y los hacía llegar a Buenos Aires, donde Perón los recibía con los brazos abiertos. Otra de sus funciones era proteger a los alemanes que querían seguir viviendo en España.

“Este es también un hecho histórico, real, y la novela de ficción consiste en que un agente de inteligencia de la República en el exilio consigue infiltrarse en esa red y viajar a Alemania como si fuera nazi, con la estúpida intuición de que si los Aliados llegaban a enterarse de esto, harían algo al respecto, pero al final se enteraron y no hicieron nada”.

Cristina Pacheco, por su parte, al agradecer la presencia de Almudena Grandes, expresó: “Amo a esta gran mujer, amo su manera de defender la libertad, amo su manera de enamorarse de la vida, su manera de ser amiga, pero sobre todo, su infinito amor y respeto por las letras, las palabras. Quien diga que somos hijos de las estrellas, miente, somos hijos de las palabras, y si alguien las sabe manejar maravillosamente es Almudena Grandes”.