Por. Alvaro Fernando Guzmán Lucero - OPSDH
El Observatorio de Política Social y Derechos Humanos se une a la celebración del Día
Internacional de las Mujeres Rurales con una reflexión acerca de su empoderamiento
socioeconómico con el fin de hacer visibles las necesidades de este sector de la
población que, debido a la distribución del trabajo basado en roles de género
(profundizado en el ámbito rural), es invisibilizado en las estadísticas nacionales, las
cuales no dan cuenta de su aporte y contribución al desarrollo, la seguridad alimentaria y
la paz del país.
Con la Resolución 62/136 de diciembre de 2007, la Asamblea General de las Naciones
Unidas, declaró el 15 de octubre como el Día Internacional de las Mujeres Rurales. Con
esta decisión, la Asamblea reconoce la función y contribución decisivas de la mujer rural,
incluida la mujer indígena, en la promoción del desarrollo agrícola y rural, la mejora de la
seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza rural, así como la contribución de las
mujeres adultas mayores de las zonas rurales a la familia y la comunidad, especialmente
en los casos en que, debido a la migración de los adultos o por otros factores
socioeconómicos, tienen que hacerse cargo de los niños y de las tareas domésticas y
agrícolas.
Con esta celebración, insta a los Estados a realizar esfuerzos para mejorar la situación de
las mujeres rurales (incluidas las indígenas) dedicando inversiones y esfuerzos renovados
para satisfacer las necesidades básicas de la mujer rural mediante un aumento de la
disponibilidad, la accesibilidad y la utilización de las infraestructuras rurales
fundamentales; aumentando las oportunidades de empleo no agrícola para las mujeres;
mejorando las condiciones de trabajo; incrementando el acceso a los recursos
productivos; asegurando que se reconozca el trabajo no remunerado de las mujeres y sus
contribuciones a la producción dentro y fuera de las explotaciones agrícolas; y,
promoviendo programas que permitan a las mujeres y a los hombres del medio rural
compaginar su trabajo con las responsabilidades familiares.
En México, al segundo trimestre de 2014, la población de mujeres rurales era de
14,050,9061
, que corresponde a un poco más de la mitad de la población rural total del
país (50.7%), de éstas 9,993,194 son mujeres de 14 o más años, población equivalente a
la de hombres rurales que en este rango de edad es de 9,405,391. Sin embargo, las
similitudes desaparecen cuando se revisan las cifras de la población económicamente
activa (PEA) en el sector rural. Entre los hombres rurales la PEA es 80.0% mientras que
entre las mujeres es de apenas el 30.4%; surge aquí la pregunta ¿porqué se presenta
esta diferencia?
Para acercarnos a la respuesta es necesario revisar la población no económicamente
activa (PNEA) En el caso de las mujeres rurales es de 6,947,666 (el 69.5% del total de
mujeres rurales mayores de 14 años), mientras que para los hombres rurales es de
1,882,745 (el 20.0% del total de hombres rurales mayores de 14 años).
Ahora bien, el grupo de la PNEA rural para el segundo trimestre de 2014 es de 8,830,411
personas, de las cuales, si se observa la tabla 1 el 14.2% son mujeres rurales que no
trabajan ni buscan trabajo porque consideran que no tienen ninguna oportunidad al
respecto, frente al 4.7% de los hombres. El 53.4% son mujeres sin interés para trabajar
porque atienden otras obligaciones frente al 9.3% de los hombres.
Comunicado enviado por INCIDE Social, Liga de descarca:
http://observatoriopoliticasocial.org/wordpress/wp-content/uploads/2014/10/Dia-de-la-mujer-rural.pdf




