- En el Museo Nacional de San Carlos a partir del sábado 18 de octubre
- A través de más de 50 obras se rinde homenaje a las personas que hicieron la Revolución Mexicana
Guerreros zapatistas, niños soldados, difuntos yaquis, insurrectos, maderistas y villistas entrando de manera triunfal a pueblos destruidos que muestran los costos de la guerra son algunas de las imágenes que integran la exposición Valse triste, la cual se inaugurará en el Museo Nacional de San Carlos el sábado 18 de octubre a mediodía.
Valse triste está conformada por fotografías del archivo del coleccionista estadunidense Elmer Powell, así como por obras de José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Roberto Montenegro, Saturnino Herrán y Leopoldo Méndez, entre otros. Tiene como objetivo principal mostrar al público las correspondencias plásticas entre la pintura y la fotografía de principios del siglo XX, así como rendir un homenaje a las personas que hicieron la Revolución Mexicana.
De esta forma, la exposición –bajo la curaduría del historiador de la fotografía Miguel Ángel Berumen– está integrada por más de 50 piezas realizadas por creadores cuyos discursos artísticos estuvieron influidos en buena medida por la estética de los fotógrafos de la Revolución Mexicana, entre los que sobresalen Jimmy Hare, Hugo Brehme, Agustín Víctor Casasola, Otis Aultman, Manuel Ramos, Homer Scott, José Mora, John Davidson Wheelan, Jesús Abitia y Walter Horne.
Este binomio, pintura-fotografía, permitirá al visitante, como pocas veces en México, disfrutar de impresiones fotográficas de época, conocidas también como vintage, las cuales se erigen como últimos testigos de una de las etapas más significativas en la historia de México.
Con esta muestra, el Museo Nacional de San Carlos cumple con su misión y visión de preservar y difundir el arte desde el siglo XIV hasta el XX, y propicia la reflexión sobre las transformaciones históricas y plásticas de un periodo tan importante en la historia de nuestro país.
Asimismo, se cuenta con un espacio dedicado a los jóvenes y a los niños para que también sean receptores del mensaje de ese pasado reciente al que se debe de regresar para refrendar nuestra identidad.
Valse triste muestra el corazón abierto de la guerra, al dejar ver la destrucción de las víctimas y cómo México se convirtió en una tierra para los extremos humanos. De igual forma, rinde un homenaje a todos los seres comunes que, indignados por la injusticia y contagiados por un viento de libertad que llegó a toda la República, dejaron sus casas y a sus familias para combatir en la Revolución, porque creyeron que su país y sus vidas cambiarían.



