- Del 22 al 31 de octubre en el Teatro Salvador Novo del Cenart
- A cargo del grupo Granguiñol Psicotrónico, bajo la dirección de Luis Alcocer Guerrero
La invención de la histeria es la conjunción en escena de varias obras breves del director y dramaturgo Luis Alcocer Guerrero, contenidas en su libro Florilegio de teatro psicotrónico, publicado por Ediciones El Milagro en 2013. Se trata del primer trabajo del grupo Granguiñol Psicotrónico, el cual se presentará en el Teatro Salvador Novo del Centro Nacional de las Artes (Cenart), del 22 al 31 de octubre.
Francisco Medina, Alejandro Cárdenas y Ernesto García son los actores convocados por Luis Alcocer para representar cuatro dramas siniestros y delirantes sobre hombres jóvenes atrapados, como Edipo, en juegos de seducción con mujeres maduras y enigmáticas que podrían ser sus madres, lo que implica la destrucción del otro. Cada drama cierra con mutilaciones, masacres y muertes extrañas.
En el montaje, el propio autor trata sus textos como una autobiografía imaginaria y, además de asumir la dirección, sube al escenario para jugar con los actores extrañas situaciones terapéuticas en las que se reflejan unos a otros.
Esta obra, producida por la Escuela Nacional de Arte Teatral (ENAT) del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y Luis Alcocer Guerrero, es uno de los 14 proyectos desarrollados por la primera generación de la maestría en dirección escénica de la ENAT, bajo la asesoría deMartín Acosta en dirección escénica, Gabriel Pascal en producción, Ignacio Escárcega en dramaturgia y José de Santiago Silva en dramaturgia visual.
La investigación que dio origen a esta puesta en escena tomó como punto de partida la noción de lo siniestro y, muy particularmente, uno de los temas más recurrentes en la literatura gótica y el cine de terror: el doble. Por esta razón, los actores emplean títeres que tienen sus propios rasgos, para interpretar los distintos personajes exigidos por la ficción. En ocasiones, los actores mismos son usados como objetos.
La manipulación toca, además, otro tema típico de lo siniestro: la posibilidad de que un ser vivo no sea más que una cosa, un cadáver animado por una voluntad externa y, a la inversa, que un objeto posea una vida propia capaz de animarlo.
La invención de la histeria invita a los espectadores a presenciar cómo un grupo de actores se reúne para entregarse a una extraña terapia que consiste en representar cuatro obras de teatro que ponen en juego sus deseos y sus miedos más íntimos. Estas ficciones son el espacio donde los actores pueden transgredirse a sí mismos: seducirse y aniquilarse cada noche.
En su primer trabajo, Luis Alcocer Guerrero y su grupo Granguiñol Psicotrónico consideran la escena como territorio de pesadillas y la acción de representar como un medio para evocar construcciones simbólicas íntimas y, a la vez, colectivas. El propósito es ofrecer al público, en cada función, una experiencia estética intensa y singular, aterradora y a la vez fascinante.
La invención de la histeria se escenificará en el Teatro Salvador Novo de la ENAT, ubicada en el Cenart, del 22 al 31 de octubre, los miércoles, jueves y viernes a las 20:00 horas; los sábados a las 19:00, y los domingos a las 18:00. Entrada libre. Dirigida a adolescentes y adultos.



