- Obra de James Kelly, con música de Felix Mendelssohn
- Se presentará los días 21, 23, 25, 27 y 28 de septiembre en la Sala Principal del recinto
Sueño de una noche de verano, comedia de enredos de William Shakespeare que ha sido adaptada a distintos formatos, será llevada al lenguaje dancístico por la Compañía Nacional de Danza (CND) del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), en una versión coreográfica de James Kelly, con música de Felix Mendelssohn, que rinde homenaje al dramaturgo inglés en el 450 Aniversario de su natalicio.
La agrupación mexicana ofrecerá este estreno con más de 100 artistas en escena, como parte de las actividades del 80 Aniversario del Palacio de Bellas Artes. Con este trabajo, la CND abarca nuevos campos de acción para enriquecer su lenguaje expresivo. Se contará con la participación de la Orquesta y el Coro del Teatro de Bellas Artes.
Las funciones tendrán lugar en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, el domingo 21 de septiembre, a las 17:00 horas; el martes 23 y el jueves 25, a las 20:30; el sábado 27, a las 19:00, y el domingo 28, a las 17:00.
James Kelly comenta para el INBA que en esta pieza coreográfica trató de ser fiel a la historia original de Shakespeare: “Esta obra, adaptada al ballet, implica
un desafío distinto a cuando se monta para teatro. Las dos versiones más bailadas en el mundo son las de George Balanchine y Frederick Ashton, pero yo no sigo ninguno de estos patrones; reinvento el ballet para México y para la CND”.
El punto de partida para este ballet en absoluto fue teatral, dice el coreógrafo, y utiliza un lenguaje dancístico clásico y neoclásico. “Quiero mostrar emociones y sentimientos y traté de contar la historia original, con la finalidad de que el público pueda seguir la narración. Representó un riesgo incluir piezas de Mendelssohn que no fueron escritas para ballet, pero ayudan dramatúrgicamente a impulsar la narración.”
En Sueño de una noche de verano sobresale también el trabajo de escenografía e iluminación realizado por Juliana Faesler y Érika Gómez, así como el vestuario, diseñado por Sara Salomón. Estos recursos ayudan a logra una atemporalidad en la obra y a contar la historia. “Busco crear un ambiente en el que los espectadores puedan ver un bosque que no esté ubicado en ninguna época. Respecto al vestuario, quise hacer algo fresco y limpio, alejado de la era de Shakespeare”.
La historia y los desafíos
Sueño de una noche de verano fue escrita por William Shakespeare alrededor de 1595. Su primera representación se llevó a cabo en 1605. Es una comedia mágica y divertida que cuenta las aventuras de cuatro enamorados (Helena, Lizandro, Hermia y Demetrio), quienes se internan de noche en un bosque encantado donde viven hadas y duendes, quienes los convierten en víctimas de sus hechizos.
En el ballet también se mantienen las confusiones y los enredos. James Kelly asegura: “Utilizo un lenguaje que implica mayor velocidad, pero más allá de la técnica, el desafío para un bailarín en esta pieza y en un ballet narrativo como este es contar la historia a través del baile. Estoy orgulloso de que todos los bailarines trabajen con el mismo objetivo”.
Elisa Ramos, quien interpreta a Hermia, comenta: “Participar con James Kelly como coreógrafo es un honor. Tiene un estilo muy particular, y cumplir sus instrucciones, por la complejidad del ballet, ha sido un reto. Tiene una manera
muy diferente de trabajar con la música y sabe bien a dónde va. El propósito de la obra y de su visión como artista es ser claro con el público y divertirlo”.
Sobre su personaje, señala que “es un papel difícil; a su alrededor gira toda la historia del ballet. Ha sido un reto técnico, porque los pasos son muy complejos y el coreógrafo es particularmente exigente con la musicalidad. Como se trata de una comedia teatral, debo emplear gestos nunca utilizados en un ballet. La parte actuada ha sido algo extra en mi personaje y no es fácil”.
El bailarín Quetzalcóatl Becerra (Nick Bottom) califica la puesta como “muy interesante, dinámica y compleja, hecha por un coreógrafo que, si bien no es mexicano, ha trabajado con la CND desde hace mucho tiempo. La versión de este ballet me encanta, gustará al público porque es bastante clara dentro de la confusión de la trama. El coreógrafo se ha tomado mucho tiempo en hacernos entender el significado y lo sucedido en ciertos momentos de la historia, lo que permite llevar la interpretación más allá.”
Nick Bottom utiliza una cabeza de burro y es una de las partes cómicas en los enredos de la obra. Becerra lo define como un “personaje fascinante, con un fuerte trabajo interpretativo, pues realiza un pas de deux con ese elemento extra en la parte superior del cuerpo, algo bastante difícil desde la dimensión, la visión y el peso”. El melodrama es complicado, anota, pero el reto más fuerte es interpretar la comedia, porque debe lograrse la chispa que mueva al espectador.”
La obra en diversos formatos
Sueño de una noche de verano ha sido fuente de inspiración para múltiples adaptaciones cinematográficas en diversas partes del mundo. Asimismo, fue llevada a la ópera y destaca la versión de Benjamin Britten realizada en 1960 con la participación del tenor Peter Pears. En cómics, canciones, series de televisión y anuncios publicitarios, entre otros formatos no convencionales, se ha representado también esta popular obra.
La traducción al castellano del texto ha sido montada en España en numerosas ocasiones, en espacios como el Teatro Español Universitario y el Centro Cultural
de la Villa de Madrid. Entre los intérpretes ibéricos de la obra se encuentran Mercedes Prendes, José María Seoane, Aurora Bautista, Asunción Sancho, Carmen Bernardos, Maruchi Fresno y Maite Blasco, entre otros.
Cristina Mendoza, investigadora de danza, comenta que “este repertorio es refrescante para la CND. Sueño de una noche de verano gustará mucho a niños y adultos, pero especialmente a los jóvenes, porque la historia es muy atractiva. Ponerla en escena exige alta calidad técnica, expresividad, precisión y musicalidad”.
Destacó su montaje en México en diversas ocasiones, aunque no por parte de la CND: “Guillermina Peñaloza hizo una coreografía sobre esta pieza teatral con los alumnos de la Academia de la Danza Mexicana (del INBA) que tuvo mucho éxito y se presentó varias veces en el Palacio de Bellas Artes. Además, hay otras compañías de corte contemporáneo que también la han llevado a la escena, dos de ellas dirigidas por coreógrafos de la propia CND, Alberto de León y Jaime Camarena. La versión de James Kelly es diferente y original porque tiene una tendencia contemporánea”.
James Kelly realizó la licenciatura en danza en la Universidad de California y la maestría en danza en la Universidad Internacional de los Estados Unidos en San Diego, California. Como coreógrafo ha realizado más de 50 obras para diversos grupos, como el Ballet Nacional de Cuba, el Ballet de Monterrey, el Springfield Ballet, Stage 7 Dance Theatre, The International Ballet Company, Joseph Holmes Chicago Dance Theatre, Gus Giordano Jazz Dance Chicago, Ballet Jazz Mex y en su propia compañía: James Kelly Choreography Project en Chicago.
En México se han presentado sus coreografías Secretos, Para ser tú, Sinfonía para nueve hombres, Debo curarme de ti y Tiempo fuera; y en 1999 participó en una nueva producción de El cascanueces con la CND. Fue director interino del Ballet de Monterrey, donde montó varias coreografías, y durante once años fue maestro y coreógrafo de la CND.
La Compañía Nacional de Danza del INBA, creada en 1963, es la agrupación de ballet clásico más importante a nivel nacional, tanto por su conformación como
por sus dimensiones y su repertorio. Su aleación de géneros –clásico, neoclásico y contemporáneo– surgió por la necesidad de contar con un grupo estable de ballet representativo de México para rescatar el repertorio de la época de oro de la danza mexicana y el trabajo de ballets clásicos y neoclásicos.



