- Fue presentada la Guía Candela de Juan Ignacio del Cueto, el viernes 14 de febrero en el Centro Cultural España
- Participaron González Gortázar, Xavier Guzmán, Juan Miró, Marcos Mazari y el autor
- El volumen es una coedición de Arquine, el INBA, la Facultad de Arquitectura de la UNAM, la UAEM y la Secretaría de Cultura de Morelos
“Félix Candela me parece un extraordinario arquitecto, a pesar de que él se veía, no como un ingeniero, pero sí como un constructor. Fue un auténtico creador de estructuras, de espacios, de arquitectura. Su obra es una riqueza del mundo. Aun cuando tengo mis reservas con algunas de sus obras, Candela es algo de lo mejor que nos dejó la República Española”, afirmó el arquitecto Fernando González Gortázar durante la presentación de la Guía Candela de Juan Ignacio del Cueto, el viernes 14 de febrero en el Centro Cultural España.
El libro de formato pequeño es el tercer número de la serie de guías de arquitectos y sus obras que ha publicado Arquine, después de los dedicados a Luis Barragán y Juan O’Gorman. Este volumen es una coedición con el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) y la Secretaría de Cultura de Morelos.
“Soy un admirador rendido de Félix Candela, este inmenso arquitecto-constructor. Tuvo una clarísima preocupación estética y su estudio de proporciones fue minucioso. De su obra, que siempre me ha parecido un acto de magia, me fascina su geometría, aunque en algunos casos su estética me parece que está a un paso de la cursilería. Cuando yo era adolescente y quería estudiar veterinaria, conocí el Fraccionamiento Verde Valle, en Guadalajara, y me sorprendió ese extrañísimo cascarón, que se convirtió en uno de mis caminos de Damasco: una experiencia que me reveló mi vocación”, compartió González Gortázar.
Por su parte, el subdirector general del Patrimonio Artístico Inmueble del INBA, Xavier Guzmán, señaló que la Guía Candela cumple a la perfección, con rigor y amplitud, los objetivos de una guía. “En este volumen se conjugan una antología razonada y una selección de las mejores obras del arquitecto, en una serie de espacios acotados de nuestro país en un tiempo preciso. Están todas las obras que deben estar. Esta guía conduce al visitante y lo orienta; es un instrumento precioso, una máquina de divulgación de conocimientos tanto sabidos como inéditos. Es una brújula, un mapa y un astrolabio.”
Por su parte, el arquitecto español Juan Miró, profesor de la Universidad de Texas en Austin, recordó que conoció la obra de Candela siendo estudiante del primer año de arquitectura, en Madrid. “La belleza potencial de las estructuras era una de las metas de Candela, aunque siempre aseguró ser un hombre práctico. Le costaba trabajo contar aspectos de su obra que lo hicieran parecer más importante. En cuanto a la guía, fue elaborada con consistencia y calidad. Cumpe su cometido: cabe en el bolsillo y orienta de una manera eficiente por las rutas donde se encuentran sus obras. Con mis alumnos ya he visitado algunas obras que ya conocía y otras que, sin la guía, nunca hubiera conocido.”
Durante su intervención, Marcos Mazari, director de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, resaltó el largo, arduo y profundo trabajo que realizó Juan Ignacio del Cueto al lado de su equipo de trabajo, como investigador de la UNAM, para materializar el libro. “La UNAM tiene tres funciones básicas: la docencia, la investigación y la difusión de la cultura. El autor integra las tres en esta guía, que invita a recorrer, a volver a los sitios, a observar con otros ojos, a ampliar el conocimiento sobre Candela, y que permite que el lector emita un juicio propio sobre la obra del arquitecto de origen español.”
En su turno, Juan Ignacio del Cueto agradeció a las instituciones que hicieron posible la publicación del volumen y la presentación del mismo. “Conocí a Candela en el verano de 1992. Me invitó a comer a Casa Ciriaco en Madrid, y me dejó marcado”, finalizó el autor.
Félix Candela nació en Madrid, pero se exilió en México durante la Guerra Civil Española. En nuestro país dejó importantes obras, como el Palacio de los Deportes, el restaurante Los Manantiales en Xochimilco o la iglesia de la Medalla Milagrosa, de las cuales fue autor o coautor. En muchas de ellas pueden apreciarse sus clásicos paraboloides hiperbólicos y otras complejas figuras geométricas que representan su impronta indeleble en la historia de la arquitectura universal.



