- Del 28 de noviembre de 2013 al 9 de marzo de 2014 en el Museo de Arte Moderno
El Museo de Arte Moderno fue protagónico en el panorama artístico de México desde su apertura en 1964. La influencia del arte conceptual y el debate en torno a las políticas culturales alentaron la ruptura con el nacionalismo de la primera mitad del siglo XX. Los nuevos lenguajes dieron pie a una inédita nomenclatura y a una diversificación de los soportes de producción, los cuales abrieron paso a una exploración estética y discursiva que tuvo como paradigma al cuerpo y como escenario al espacio público. Las obras se construyeron a partir de nuevas plataformas: el arte correo, el arte acción, el video, el esténcil y el trabajo colectivo fueron herramientas mediante las cuales se buscaba romper con los esquemas tradicionales de producción, circulación y percepción del arte.
Más que una revisión histórica, esta exposición se plantea a partir de una visión antropomórfica o humanizada en tanto que la elaboran testimonios, obras y colecciones de artistas cuyas decisiones creativas y ciudadanas generaron un abanico de posibilidades de interacción entre la obra, el espacio y el público (incluidos los mismos creadores). Este recuento de la relación del arte con lo cotidiano, con las instituciones, la política y los medios de comunicación se estructura a partir de tres momentos importantes: la reunión de artistas en colectivos como estrategia de creación; la toma de las calles como soporte o modelo, integrando el trabajo artístico al ejercicio político y de vida –encontramos referencias a la maternidad, rituales como matrimonios y fiestas de XV años, y a sucesos como el movimiento estudiantil de 1968 o el sismo de 1985-; y finalmente, la experimentación y el juego, en ámbitos múltiples que van desde la acera al museo, pasando por el antro.
Esta es una exposición que apela a la memoria como la contemplación de la vida. Las obras que la conforman pertenecen a los archivos y colecciones de los artistas y de aquellos que se relacionaron en lo profesional y en lo personal con ellos. El archivo del MAM, el único institucional al cual se ha recurrido, aparece como testigo y cómplice de un momento de profundo cambio, porque conserva obras y documentos que dan cuenta de su propio lugar en el devenir del arte en México.
Luis Orozco
Marisol Argüelles
Curadores



