- Organizado por el Cenidim del INBA
- Hay una relación entre las dinámicas urbanas y la música”, dijo Ana Lidia Domínguez durante el cierre del seminario
“El ruido es el referente sonoro de la dinámica urbana, producto de una ciudad que se mueve y cuyo movimiento es indispensable para que esta funcione”, aseguró Ana Lidia Domínguez Ruiz, durante la última conferencia del seminario-taller “La ciudad resonancia: los sonidos urbanos, fuente para la creación musical”.
En el salón de usos múltiples del Cenidim del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), la doctora en ciencias antropológicas dijo que existe una relación entre las dinámicas urbanas y la producción sonora de la ciudad, incluso existen semejanzas entre la música y la ciudad.
Durante la conferencia titulada “La sonoridad de las ciudades: apuntes antropológicos para la composición musical”, la autora del libro La sonoridad de la cultura. Cholula: una experiencia sonora de la ciudad, publicado en 2007, comentó que el ruido es la expresión de la vida urbana.
Domínguez Ruiz señaló que una de las bases de sus anteriores aseveraciones proviene del término Ritmo-análisis, acuñado por Gaston Bachelard en sus libros La dialéctica de la duración (1950) y La poética del espacio (1957), así como de los pensadores Lucio Pinheiro Dos Santos y Henri Lefebvre.
Este último afirmó en un texto fechado en 1981 que el ritmo-análisis “escuchará el mundo y sobre todo eso que desdeñosamente se llama ruido, por no tener significación, también escuchará los rumores y los silencios… hará uso de todos sus sentidos, pensará con el cuerpo porque es a través de los sentidos que los ritmos se revelan”.
La también profesora universitaria e investigadora apuntó que “el ruido no es un desecho sonoro”, ya que tiene distintos caracteres que varían de acuerdo al momento.
Informó que, según sus estudios, el ruido se puede dividir en cuatro definiciones: Como densidad sonora, como ausencia de vacío sonoro, como sonoridad intermitente y como desincronización de actividades.
El ruido es intromisión, afirmó la especialista, por lo que es un elemento consustancial a la ciudad y es la expresión de la vida urbana.
Contrario a lo que se piensa, continuó Ana Lidia Domínguez Ruiz, el ruido no es un desecho sonoro, sino que tiene una valor estético y social: es un valor estructurante y estructurado.
Por otra parte, sostuvo que ciertos tipos de ruidos promueven relaciones conflictivas entre las personas. El ruido es, también, un problema de convivencia, acotó.
Ayer, Alejandro Montes de Oca también impartió la tercera y última sesión de su conferencia-taller “La ciudad en resonancia”, donde el compositor mexicano que actualmente cursa un doctorado en música en Finlandia habló sobre la creación de herramientas y aplicaciones para la composición en tiempo real de paisajes sonoros urbanos, con base en fuentes vivas o pregrabadas.



