- Alegorías y conmemoraciones de hazañas bélicas y sus protagonistas se exhibe en el Museo Nacional de San Carlos.
- Oleos, grabados y esculturas dan cuenta de cómo se configuró la identidad nacional de diversas sociedades.
El Museo Nacional de San Carlos, en una constante preocupación por estudiar su colección bajo diferentes lecturas, presenta la exposición El héroe y su imagen. Alegorías y conmemoraciones de hazañas bélicas y sus protagonistas, en la que se muestra la obra La batalla de Malakoff, el impresionante óleo realizado por Hyppolite Bellange y la escultura El llamado a las armas de Auguste Rodin.
Entre las piezas que integran la exhibición se encuentra Retrato de hombre en traje de cazador de Thomas Lawrence; Retrato de una dama de Sir John Opie, el Retrato de Lord Byron –anónimo–, y la Batalla contra los turcos, de autor desconocido del siglo XIX.
El público también podrá apreciar grabados que recrean El rapto de las Sabinas, La entrada de Enrique IV a París, Rebeca raptada por los templarios y el Encuentro de León Magno con Atila Sexto, así como El caballero y la muerte de Alberto Durero y varios proyectos para monumentos a Cristóbal Colón, Iturbide y para la columna de la Independencia de Manuel Vilar y Roca.
El propósito de esta exposición es entablar un diálogo temático a partir de la escultura alegórica de Rodin (París, 1840 – Meudon, 1917), que representa a un soldado herido al que la diosa Nike trata de salvar pidiendo ayuda con los brazos en alto y actitud dramática, propuesta que presentó el artista al concurso de oposición convocado en 1879 por el gobierno chileno para la construcción de un monumento público que fungiera como una conmemoración de las Glorias Navales para la ciudad de Valparaíso.
La naturaleza de esta obra orientó la reflexión en torno a las formas de construcción de la imagen del héroe y sus hazañas, así como los lenguajes utilizados para celebrar episodios bélicos que configuraron la identidad nacional de diversas sociedades.
Aurora Avilés García, investigadora del Museo Nacional de San Carlos lanza varias preguntas: “¿Quién puede convertirse en un héroe? ¿Quién los elige y construye? ¿Con qué fin?”, y responde que las piezas aquí reunidas trazan respuestas diversas a estas interrogantes, al mostrar distintos tipos de héroe y sus transformaciones a lo largo del tiempo.
“Desde los protagonistas de grandes hazañas retomados de la Antigüedad Clásica, como Eneas o Marco Aurelio -que resaltan virtudes y pautas de conducta deseables-, pasando por la heroína medieval vinculada al mundo caballeresco cristiano representada por Juana de Arco, hasta llegar a los personajes ligados a la formación de los Estados Nación -idealizados con el fin de ofrecer referentes de identidad colectiva que unifiquen el territorio-, las obras muestran que las distintas figuras heroicas se recuperan como modelos ejemplares, ligados a la idea de nacionalismo. En este sentido, no hay que dejar de lado al soldado anónimo, como el representado en la escultura, vinculado con la noción del ciudadano en armas, del patriota”.
El conjunto de obras exhibidas en este gabinete manifiestan que las virtudes de una pretendida modernidad, como el amor a la patria, el sacrificio, la muerte gloriosa y el honor, hunden su raíz en la antigüedad y siguen vigentes en los imaginarios de sociedades posteriores a través del culto a la figura del héroe, que colabora en el funcionamiento y preservación del Estado. De esta forma, se delinean los vínculos con valores y formas de organización del pasado.



